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Cati Cobas

¡Y cambiamos! Caticrónica de la actualidad argentina (o cómo perder la mitad de los amigos en una sola lectura)

Al estilo de la presentación de los antiguos sainetes porteños manifiesto que…

“Don Horacio y Don Mauricio

nos conducen al suplicio”

Desde que comencé con mis crónicas en los 52 golpes me he debatido entre la necesidad de “decir” y la evidencia de que es muy probable que la propuesta del título se haga realidad. Pero el nudo en mi garganta está adquiriendo proporciones acordes con la crisis, por lo que he decidido arriesgarme y confiar en que los que me quieren superarán el mal trago de esta lectura con elegancia y no me borrarán de sus contactos, aunque pensemos o sintamos diferente. Por mi parte, cuentan ellos con mi comprensión y respeto, aunque no con mi asentimiento a sus conceptos (o pre conceptos) y diatribas varias, sumadas a su afición a TN en forma indubitable.

Me limitaré a contar de lo que conozco de cerca. De la clase medio media a la que por ahora pertenezco, de esos que andamos luchando por sostenernos al filo de la cornisa para no desplomarnos del todo. De los que, después de la anterior crisis, tuvimos la osadía de pensar que podíamos comer cuatro veces al día, ir al médico, al dentista con mesura, pero ir, cortarnos el pelo de vez en cuando, comprar nuestros remedios, abrigarnos en invierno y mantenernos frescos en verano y, si cabía, hacer algún paseíto con otros como nosotros de cuando en vez. En fin, de aquellos que ahora hemos vuelto a asociarnos a un club que creímos olvidado desde hace unos años, el famoso “TUVE CLUB” (tuve obra social, tuve aire acondicionado, tuve calefacción, tuve…¡Ay, Señor!).

La explicación que nos han dado hasta el momento con respecto a la causa por la que hemos debido vincularnos con tan conspicua institución ha sido que parece que heredamos una herencia muy pesada. Ahora, digo yo: ¿Por qué bailaban tan felices los nuevos administradores si sabían que la herencia era tan pesada? ¿Sería tal vez la satisfacción de haber colocado un can en el sillón de Don Bernardino? También dicen que los anteriores administradores "se robaron todo". Bueno, algo evidentemente habían dejado porque se había terminado con varias partes de la deuda y nosotros comíamos bien cuatro veces por día, amén de tantos avances en lo científico y en lo tecnológico que ahora se ha rifado al mejor postor. 

Lo complicado es que en vez del perrito tomaron el timón nuestro Lord Mayor y  Nuestro Presi, junto a un sinnúmero de privilegiados integrantes del TENGO Y TENDRÉ MÁS CADA VEZ, en lo posible, en otros países. Y para los que dicen que estos administradores no han cumplido sus promesas, yo creo que cambiar, como cambiar, cambiamos, eso seguro.

Lo malo es que la mitad de mis compatriotas no valoran este cambio; no entienden que tanto Horacio en la ciudad, como Mauricio en la Nación y su encantadora gente están actuando llenos de buenas intenciones para con nosotros. Decididamente son unos incomprendidos. Sus medidas y la amistad con tantos importantes del mundo de las finanzas han hecho posible el milagro y no se los agradecemos debidamente. ¡Si todas sus decisiones convergen hacia nuestro bienestar!¡Y no nos damos cuenta!

Para empezar: fuera pymes. Todo importado. Si con exportar materia prima no hace falta más. Así el aire será más puro y todos mejoraremos nuestro estándar vital.

Continuemos por la salud: ¿No sabemos que no conviene cenar por la noche, que es mejor hacerlo como un mendigo, como dice el viejo lema? El problema es que el desayuno dista mucho de pertenecer a la realeza y el almuerzo, otro que tal.

Por otra parte, mejor no medicarse aunque sea imprescindible. Ya sabemos que los remedios son un negocio de los laboratorios, así que no los tomemos, qué tanto…

También se preocupan por nuestro físico. No hay una escalera mecánica de subte que funcione, por lo que no hacen falta escaladores ni gimnasios y con el precio que tiene el transporte, estamos caminando como para mejorar nuestra circulación y nuestros músculos generando endorfinas de modo superlativo.

Por otra parte, son tan geniales, que con las tarifas impagables combaten el efecto invernadero. De combustión: nada. Si las corrientes de aire son lo mejor para refrescarse y en invierno, un buen sobretodo y un par de mitones y bufandas amén de dos o tres pares de medias nos permiten sobrevivir sin consumir gas, que se está acabando en el mundo.

Hasta de los vínculos afectivos y las emociones se han ocupado. Suba usted a un metro en las horas pico y el calor humano lo sorprenderá. La frecuencia de los trenes es tan buena que es un placer contactar con tanto cuerpo sudoroso o congelado. Con tanto rostro feliz, que muestra cuánto disfruta la experiencia de vivir con sueldos del más pobre país tercermundista y precios holandeses. (Y eso si todavía trabaja).

En cuanto a las emociones, ya no hace falta ir al cine. La mejor película de suspenso se llama: “Esperando las facturas de los servicios”. Uno nunca sabe con qué se descolgarán y emocionante es, a no dudarlo.

Si hablamos de la ropa y los enseres domésticos: reciclaje. Solo reciclaje. Que bastante se desperdicia en el mundo. Y en lo social, para encontrarse con los amigos, con yerba de ayer secándose al sol y una plaza, más que suficiente, para qué tomar un cafecito en algún bar o confitería. Es absolutamente superfluo e innecesario.

Hasta con la Navidad lo han intentado, logrando que el diario recomendara reemplazar el clásico pan dulce por unas buenas tortas fritas. ¡Lo importante es la esencia de la fiesta, el espíritu! Con un tecito y una buenas tortas fritas, el Niño Jesús ya será homenajeado, y no hace falta que pretendamos más.

Así estamos, sisando a diestra y siniestra, como recomendaba la zarzuela. Y  preguntándonos si la mitad electora continuará fiel a quienes tanto, tanto, se preocupan por nuestro bienestar, favoreciendo nuestra afiliación definitiva al TUVE CLUB.

Mientras tanto, el papi de Antonia descansa de tantas decisiones en pos de nuestra salud y dignidad, en el mismo lugar cuyo propietario no permite el acceso a nuestra agua. Así se preserva mejor el líquido elemento, por supuesto…Y lo mismo con las Malvinas, a cuyos pobladores debemos pedir perdón por la osadía de haberlas creído nuestras.

Realmente, creo que nos hemos equivocado, deberíamos haber dejado a Balcarce, el perro del ingeniero, hacerse responsable de nosotros y, tal vez, la prudencia y humanidad de un mastín hubieran sido mil veces mejores que las del mejor equipo de los últimos cincuenta años….

¡Volvé, Balcarce, que seguramente lo hubieras hecho genial!

Cati Cobas

Publicado la semana 7. 15/02/2019
Etiquetas
Poltergeist , Black Mirror , En cualquier momento , superpoder
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