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Berthy Cantillo ©

El sigilo del recuerdo

Te vi mientras me buscabas y pensé que te había encontrado,

mi sonrisa fue sincera aquella vez y algunas otras más,

me sentí honesta cuando te hablé de mi mala suerte

y muy falsa cuando te dije que solo eras un amigo.

 

Quise acariciar tu piel como el viento lo hace a la luna

y creo que logré escuchar el ¡sí! hambriento de tu piel,

me gustó regalarte el libro que querías

y quise ser cómplice de tu gusto por las famosas.

 

Dejé mi olor en tu nariz y en tus sabanas mis flujos,

criticamos las letras a las canciones modernas

y las obscenidades de chivi nos hacían reír,

mientras tanto te veía cómplice y amigo a la vez.

 

Escogí mis ojos para verte más de cerca

y acaricie tus entrañas con mis suspiros,

quise aliviar el dolor que sufrían tus huesos

y con mis dedos detener la sangre de tus viejas heridas.

 

Me atreví a saltar por encima de mis miedos

y caminar tranquila con tus pecados,

sonreí a tus chistes sin gracia

e intenté entender tu pésimo español.

 

Una cita a ciegas me enseñó a extrañarte

y tus dudas me obligaron a no quererte sin querer,

tu adiós fue un presagio que lanzaste sin prevención

y como flechas mal lanzadas tu misoginia me asustó.

 

No quiero vivir las mismas cosas

quiero las cosas que nunca tuve,

no repetiré la historia

quiero cambiarla.

 

No me arrepentiré de lo vivido

porque ello me hace fuerte,

brindaré con mis hazañas

para no recordar tu sigiloso silencio.

 

No  valió de nada regalarte tantas horas,

pero abracé el tiempo que conocí contigo.

Lanzaré a la suerte los abrazos que buena falta te hacen

y me miraré a mí misma tal como siempre querría mirarte.

 

Me acordaré del recuerdo que me hace pensarte

y del día que te eché de menos,

le diré adiós a tu gesto duro

y cerraré mis ojos para verte como solo Dios podría verte.

 

Publicado la semana 7. 17/02/2019
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Género
No ficción
Año
I
Semana
07
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