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Andbenedetti

24 horas

Quiero dedicar otro texto fugaz al amor que llega de repente y no se sabe cuanto durará. 

Dicen, que en un minuto te puede cambiar la vida, tener un accidente, ganar la lotería, encontrar un trabajo, recibir una mala noticia, enamorarte o morir; a mi me ha tocado enamorarme o eso supongo, porque nunca he sabido muy bien lo que es el amor, pero creo que el amor no se trata de la emoción frenética de querer estar y ver a alguien todo el tiempo, de tomar su mano, de ir al cine, de salir a cenar o ir por el parque, tal vez a mis años, amar es algo más tranquilo e intenso: Un buen libro junto a una ventana en un día lluvioso de invierno, una tasa de café en la mañana, una caminata un domingo, salir  a recorrer una montaña, ir a por la compra, robarnos las cobijas a medianoche, disfrutar sin remordimientos el sexo, llamar a las cosas por su nombre, escribir algún texto para recordarlo en algún lugar, más allá de la memoria. 

En 24 hora he pasado por una montaña rusa de emociones y sin sentidos que me han cambiado, para bien o para mal, la vida de tedio y soledad que llevaba, la misma rutina enfrascada en la modernidad que me da decir que tengo un trabajo desde casa, el encierro, la claustrofobia, todo tan mio y tan ajeno, tan aferrado a visiones falsas de un presente acogedor pero sin futuro. 

En 24 horas conocí a la persona a la que tal vez en algún tiempo, dedicare versos de desamor, canciones amargas, mi odio más profundo, mi melancolía más selecta, mis horas muertas, mis hipotesis amarradas al "Y si hubiera" y sin saber el tiempo de aquella marcada rutina de las relaciones, tal vez el mejor momento para hablar de lo bueno que sucede, sea justo cuando sucede. ¿No?

 

Publicado la semana 41. 07/10/2019
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I
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