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Andbenedetti

Mirando por la ventana.

Todos los días veo a mi perrita mirar por la ventana y me da un poco de tristeza ese anhelo de libertad.

Tal vez en nuestra obsesión de compañía, les quitamos su espacio, su independencia y no lo puedo negar, me doy un poco de asco, porque por más que comparta con ella, juego con ella o salgo con ella, siento que ella quiere algo más al mirar por la venta.

¿Qué pensará? ¿Qué soñará? ¿Qué ve?

Me siento en la tentación de abrir la puerta y dejar que se vaya, que siga su camino, que me deje solo, pero encuentre su espacio, pero la calle es fría, estará sola, querrá compañía, alguien con quien jugar y que le de todo el cariño que le ha quedado de una vida de mierda, supongo que ese he tenido que ser yo.

Me emociona verla feliz, me entristece verla melancólica, y no se trata de humanizarla, se trata de ponerme en el lugar de ella, en sus momentos, tratar de pensar en sus necesidades, no sé como funcione la cabeza de un perro, pero lo que si esta claro es que siempre nos muestran su mas enorme devoción, un cariño supremo, una lealtad inmensa, puede que sea costumbre, un hábito o simplemente un rasgo de su evolución junto al hombre, pero no deja de crear un vínculo extraño, entre quienes nos creemos los dueños del mundo y los seres que nos han acompañado a conquistarlo.

Publicado la semana 21. 26/05/2019
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