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Andbenedetti

Tormento

Siempre imaginé que el tormento tenia que ver con el cuerpo, lo físico, el dolor. Ser quemado, ahorcado, castrado, destrozado por caballos o solo tropezar a media noche descalzo con la mesita de centro de la sala, creí que el tormento era algo que sentías, que veías sangrar o quemarse, desintegrarse, desaparecer, no creí que el tormento era algo que solo tu pudieras sentir y que nadie pudiera ver. Si te caes, si te rompes algo, si te cortas, el dolor lo ven y hasta lo sienten los demás, pero si llevas ese dolor adentro, todo afuera podría parecer de maravilla y sin embargo, ser una catástrofe, es todo un mundo aparte, imposible de espiar completamente, imposible de conocer a profundidad y en donde una lágrima puede terminar en una tragedia, un anhelo en una obsesión, el amor en un odio ciego, la soledad en una prisión, un dolor en el tormento eterno, las mismas llamas del infierno, el nombrado lago de azufre y fuego de los condenados, un infierno o un paraíso o simplemente un cuadro estático y vacío, un lugar sin ningún propósito o con todos los propósitos, buenos y malos, puede albergar tanta nobleza como odio, tanta magia como incredulidad, el dolor sin embargo, es transversal a todo esto, es capaz de paralizar el más incandescente odio, la mas visceral envidia, el más feliz momento.

Publicado la semana 19. 12/05/2019
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