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Sarko Medina Hinojosa

Ese monstruo llamado amor: La purita verdad

Bueno Mamut son tres mujeres las que ahora me perturban la paz.

La primera es del pasado que pretendí olvidar pero que me persiguió con su aroma de dos encuentros. Fue ella la que primero encontré en el MSN el año pasado en la conexión clandestina que armé para ver quien estaba en línea. Ella también estuvo cuando en Córdoba me conecté a esperar el bus del destino que me traería a la Patagónia. Ella es la que afirma que lo nuestro nunca terminó y que me espera como sea a que llegue, así sea con una sotana para que bendiga su ataúd. Ella es de aquel lugar paradisiaco en medio de los Andes, es bella, de maneras suaves y sensuales que flotan en la mente de mi recuerdo en la ocasión que fue mía varias veces en esos dos hoteles que guardan el secreto de nuestros sudores, de nuestras caricias de despedida y los pedidos de nunca me abandones. No se puede olvidar la línea de unas caderas así por así, se tiene que vivir milenios para dejar de sentir su movimiento llenándome el alma de verdades imposibles. No te miento, si hago un poco de esfuerzo, aún puedo sentir el sabor salado de su piel en las comisuras de los labios. Me sorprenden de tanto en tanto pasándome la lengua, pero tengo que simular que es por algún antojo momentáneo y todos sin saber que en ese momento tengo una urgencia de recambio de ropa interior. Pero sé que de cederle un milímetro de mí mismo me poseería sin piedad. Piénsalo: si solo en dos veces que me cubrió con su ferocidad sigo cagado, que será a tiempo completo.  

La segunda es un caso de agonía mental. Es imposible que me ocurra en el presente de mis aspiraciones. Llegó como una huésped cualquiera a hospedarse en el hotel donde trabajo en un apostolado de vida casi monacal. Tiene la mirada de miel y es media peruana, media limeña y medio voraz. Trastornó a los jóvenes que trabajan a mi cargo y fungí de tombo descontrolado, aplacando hormonas desesperadas por tenerla. Gracias que las cosas no llegaron a mayores con ellos. Salvo que conmigo pasó algo... Es de una belleza perfecta en sus formas de mujer en construcción. Su piel es canela y su cabello le llega al despunte de los pezones que muestra en algarabía de fiesta. Sin recato se inclina ante mi mirada conspicua y lasciva, solo para volverme loco de remordimiento y salir disparado hacia la capilla donde expongo mi humanidad a ese Dios que me entiende tanto y que me aguanta tanta huevada mía. Ella me tentó de mil maneras para que diera un paso adelante. Solo al final logró un regalo efímero: un roce de mis labios. No le otorgue más. No podía... ¿o sí?... ahora ella está fuera de mis recuerdos diurnos pero me acomete en la oscuridad de mis sábanas, aún su risa se me cuela en la piel cuando paso por los salones donde me acompañó, caminando y jugando a ser mi novia... volverá para las vacaciones en las cuales yo esperaré haber regresado al Perú. Me enloqueció pero aguanté el golpe, no creo ser valiente para aguantar un segundo y si cedo un centímetro de lo que tú y yo sabemos puedo ceder, las leyes de este país me violarán como lo harán los presos a donde dé con mi peruana humanidad.

La tercera vive en lo inmaterial... es de aquellas que hacen una vida entera en las sombras. Se forman siguiendo los latidos de tu corazón, se moldean con el barro de tus deseos incognitos y nunca cumplidos y llegan a ti cuando son imposibles de poseer. Te demuestran que eres un simple mortal con una sola mirada estática y que el cielo no existe, Estados Unidos no existe, las flores de Juanes no existen, las caricaturas del diario de todos los días no existen, el suplemento de cultura, ergo, no existe, nada existe más que el diseñador que le creó su avatar... ella vive en lo virtual y llegó a mí por la web, sin yo convocarla, ella agregándome a su lista y yo accediendo como si nada, ella colocando una frase en portugués y yo picando la curiosidad, ella demostrándome que es una erudita en Internet con más de 2978 amigos y yo una taba que no coloco bien una foto en mi hi5. Ella existe solo para que la vean y no la toquen, es una imagen creada por el demonio de la multimedia, siiii, voy a desconectar al servidor maestro y la destruiré para que deje de perseguirme como proyección holográfica por los minutos de mi trabajo, de mi casa, de mi baño, de mi comer diario... ella existe y yo no, ella está viéndome en estos momentos como en un reality show de youtube y se ríe porque va a eliminarme en cualquier momento con la tecla Supr y desapareceré. Existe, ahora lo sé, el irreal soy yo. Vive en la ciudad que ahora no me siente patear su suelo, estudia en la universidad que odié, tiene la piel canela que adoro y los ojos de manga japonés de los cuales me enamoré, estoy ya perdido sin saber en realidad quién es y eso le da poder sobre mí, sabe quién soy y puede, a la primera que me descuide lanzándome con alguna confesión o registro virtual, a la posibilidad de que apriete un botón publique mis infidencias ya cometidas y por fin ya no exista en secreto y sea expuesto para ser lapidado en la web.

Esas son las tres que me están atormentando el corazón amigo mío, pero tengo que darles una respuesta, la del pasado me escribió que necesita una respuesta para negarse a darle pie a un pretendiente, la joven me manda una cartita en papel rosa y perfumado diciendo que viene este fin de semana y quiere que sigamos jugando a los novios pero esta vez de verdad, la virtual me dice que debo exponerme en video ante sus ojos para que no me borre del todo. A las tres tengo que responder de alguna manera.

***

Mamut, al final decidí decirles a las tres que soy un maricón, la purita verdad.

Publicado la semana 9. 02/03/2019
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https://youtu.be/NlGVY_uzGJk , En cualquier momento
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