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Alejandro P. Drallny

Veneno en los oídos (Hamlet)

El príncipe Hamlet molestaba 

a su tío el rey Claudio, relatando

la andadura que un rey hacía

de su trono, hasta terminar en 

las tripas de un mendigo. 

Recorrido que todos haremos.

Así es como Hamlet terminó en

la tierra, siguiendo los designios

de su padre. Ironía la de Hamlet,

de morir envenenado por las 

palabras de su padre, que había

muerto envenenado por el oído.

 

Cuántas veces nos pasa lo mismo,

de prestar nuestros oídos, o los ojos

al veneno. Demasiadas. Más de las

que deberíamos. Pero igual que las

polillas no pueden evitar ir al fuego,

nos arrojamos a consumir el ungüento

mortal, no el que usó Laertes, en

la punta de la espada, sino el que

los diario y la tele nos traen a diario.

Nos retorcemos en nuestro polvo,

nuestra mugre, nuestro barro,

hecho de mentiras y habladurías.

 

Publicado la semana 69. 22/04/2020
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Género
Poesía
Año
II
Semana
17
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