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Alejandro P. Drallny

Biblioteca

Aprendí a leer temprano,

y temprano también entré

a la biblioteca de mis padres.

 

No podía haber otro lugar

más intrigante y seductor

en la casa. No lo había.

 

El saber del mundo estaba

allí. Concentrado en pequeños

volúmenes de ediciones baratas.

 

Recuerdo las editoriales:

Eudeba, Losada, Emecé,

mostrandome a Borges, y a Guillén.

 

No sabía quienes eran, pero

me llamaban. Uno con un 

volumen sobre seres imaginarios.

 

El otro no decía nada inteligible

pero el ritmo seducía en dos

palabras: Sóngoro cosongo.

 

No había otros libros que me 

llamaran como esos. No hubo

ni habrá, otra experiencia como esa:

 

tener seis años y descubrir la poesía,

el ritmo y la belleza. Cuando uno es

joven lo es también el mundo.

 

Publicado la semana 62. 02/03/2020
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Género
Poesía
Año
II
Semana
10
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