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Alejandro P. Drallny

Veranos (V)

A mi abuela Sofía.

En el setenta y cinco fuimos a Buenos Aires

a pasar unos días con los abuelos. De ahí,

para  la playa, de prestado, donde una tía vieja.

 

El verano era cruel, húmedo y caliente, y la siesta

difícil, cuando no inexistente. Descubríamos

rincones, escarbábamos el patio. Jugábamos.

 

En los pocos momentos, de tranquilidad y calma

(que eran una pausa para tomar nuevo impulso)

dormíamos en la que había sido, la habitación del bisabuelo.

 

Era oscura y pequeña. llena de cosa viejas:

un balero, algún trompo, diarios y sifones,

y libros, muchos libros. Sobre todo libros.

 

Y ahí en alguna tarde, o quizás por la noche

descubrí la poesía, leída por mi abuela,

con su voz clara y dulce, recitado, enseñando…

 

Todavía resuena el eco de esos versos, que 

hoy encuentro manidos, muy usados, gastados

pero la intimidad del momento no la cambio por nada.

 

Publicado la semana 50. 09/12/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
50
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