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Alejandro P. Drallny

Veranos.

Si quisiera escribir un poema festivo

contando los veranos lejanos de la infancia 

y hablar  allí de frutas y calor, mentiría;

 

quizás sería más cierto hablar de juegos 

y de arroyos, mezclados con retazos de las charlas

de adultos hablando de crisis y de muertes,

 

de exilios y de presos. De pasar una ruta

cuajada de carteles que avisaban terminantes

“No se detenga, centinela abrirá fuego”

 

Crecimos  y creímos que el horror terminaba.

Llegaron los veranos de feliz inconsciencia.

Los llamamos “Los dorados Ochentas”

 

Nos fuimos a las playas. Formamos manadas 

de muchachos. Tocamos la guitarra,

cantamos y esperamos el futuro.

 

Y sin embargo, también en el verano

el pasado volvía.O bien levantamientos,

o bien  asesinatos. El diario nos traía

 

a un mundo conocido, ya viejo y agotado,

de broncas y peleas, de corrupción y estafa,

de arengas y de miedo.

 

El mundo no ha cambiado: tan solo otro verano

se acerca inevitable. El lago sigue sucio.

El lago guarda cuerpos

 

Publicado la semana 42. 14/10/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
42
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