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Ale Rivadeneira

Sombra

Solía verlo en sus sueños; siempre estaba espiándola desde un rincón, escondida bajo los muebles, o simplemente estaba esperando a que abriera una puerta para entrar juntas. Aunque Agatha había caído en cuenta de este detalle, jamás se había preocupado por la naturaleza de este ser; después de todo, sus actividades se limitaban a espiarla, nada más. 

    Fue entonces cuando dejó de aparecer en sus sueños, pero comenzó a aparecer en las esquinas de su departamento, detrás de las puertas o entre las plantas del jardín. Y ya no se dedicaba a espiarla; se acercaba a Agatha cada día más, cuando ella no estaba viendo. 

     Cuando sucedió fue tan repentino que Agatha no se dio cuenta de lo sucedido hasta que fue muy tarde. Ese día, parada en medio de su jardín soleado, se dio cuenta que donde solía estar su sombra ahora se encontraba esto que la había estado espiando. La había atrapado, y Agatha supo que ya no podría escapar. 

Publicado la semana 31. 04/08/2019
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I
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