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Ale Rivadeneira

En el frío

-¿Dónde está mi media?- era lo primero que había notado al despertar; le dolía la cabeza, tenía frío en un pie y eso la enojaba.

-¿Qué?- preguntó él mientras se ponía un saco y prendía la calefacción.

-Mi media. No tengo una media- le gruño. No pudo evitar a odiar a Augustín mientras este se reía por su incidente del calcetín. Escuchó cómo se acercó a ella, que seguía subida en la litera, intentando hacer silencio para no despertar al resto de habitantes del cuarto, y antes de que pudiera evitarlo, él le robó un beso; le acarició el cabello con cariño mientras Emma intentaba descifrar qué haría para escapar del problema en el que se había metido. Pero por el momento tenía cosas más importantes en que pensar.

-Mi media.

-Ya la buscamos juntos.

Fue así como a las seis de la mañana se encontró a si misma buscando entre las sábanas su media gris; sólo cuando la encontraron se permitió reírse un poco de su ridícula situación. Se tomó la aspirina que Augustín le había llevado y se bajó de la cama que habían compartido la noche anterior; el piso aún se le tambaleaba un poco, ya que su sangre llevaba una considerable cantidad de ron por sus venas. Recogió su chompa, su cobija, su bufanda, sus zapatos y su dignidad, los cuales se hallaban regados por la habitación, se despidió de Augustín y fue de regreso a su cuarto.

Publicado la semana 27. 07/07/2019
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I
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