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AldoV

Pasas que cosan

Como cadáveres ya sin hombre dentro, yacen

las ropas. Testigo inerte, un hueco

del tamaño que tendría la suma de las horas

 

si fuese un segundo una gota

de aire o fuera, fuera

de aquí, un suspiro

de lo que sucede, el mar

–ese de amar– el mundo y fuese

la música intensa del amor un sonido

sin añoranza. Escribe

secretamente y a voces el náufrago,

que agoniza sin muerte posible, un libro

 

corpóreo, a la voz de aura: "Cómo

no perder tantos pedazos

en el intento", se llama, y llama

a que se encienda (cual si fuera evitable)

la llama.

 

Como ropas ya sin hombre dentro, yacen

los cuerpos: locuaces testigos del inicio

de una de las tantas primaveras. Allá,

sin embargo, caen,

como las ropas, los cuerpos, los declarantes,

los ausentes y anhelantes,

anaranjadas las hojas. –Que suene

–desesperado clama –de una vez el son

sin ton ni son del enamorado demorado. Mientras tanto:

 

la ropa vacía,

los muertos,

la flecha

parada en aire.

Publicado la semana 5. 28/01/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
05
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