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AldoV

Resolver el azúcar

A los amores imposibles hay que dejarlos arriba de la heladera. Nada más.

Tranquilo. Ahí, al costadito, en el rincón imposible arrumbado a cosas que no se sabe qué hacen pero desde donde nada cae. Al lado de unas flores, un papel, una estampita y una bandeja con fideos tibios, y no tocarlo. 

Que se quede el amor imposible en su pote. 

No tirarlo; es de gente descuidada y poco dada a la gratitud, que tiene aquel propiedades; bien tapado, nomás por delicadeza, ya que no se echa a perder. 

No invocarlo, no decir nada. Debe olvidárselo ahí, en sentido no literal. Olvidado con el meñique, replegado el índice, donde caben las cosas que no se dicen.

El amor imposible no ha sido calentado por encima de 60º ni sometido a ningún proceso, a diferencia del industrial, por lo cual, quizás convenga, en verano, meterlo adentro. De la heladera, digo. Que no se le destruyan enzimas, antioxidantes y otras propiedades beneficiosas como su acción antibiótica, tan poco valuada. Te mantiene el amor imposible entre la paz y la alerta; digamos, si se me disculpa, el alma erecta. 

Si pertenece lo imposible a lo cotidiano y al ámbito de lo constante, como la radio, no hay modo de que no encuentre acomodo.

Habiendo no sido tocado por la natural degradación de los amores con conservantes, tiene el imposible la eternidad prometida en aquellos, su lamentada virtud, su picor que no se doblega. Contiene agua, fructosa, glucosa, sacarosa, maltosa, y otros azúcares, proteínas y aminoácidos, vitaminas, enzimas y hormonas: no hay que botarlo, es fiel, alimenticio, cicatrizante, inconmovible. Tiene nombre. Hay que dejarlo. Ponele el sentido que quieras a dejar, que cualquiera será saludable, pero el amor imposible es fiel y se merece su altura impávida.

El amor imposible no fermenta, y siempre brilla.

Que se ocupen de lo demás los poetas y el ocio de las ciencias. la impertinencia de la compraventa, la histeria de los plásticos y la fatalidad de lo que (no) sucede. Uno tampoco puede, qué querés, estar en todo.

Corresponde al amador amar, y esa es su tarea.

Publicado la semana 23. 03/06/2019
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