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AldoV

El eco de algo que no puede no suceder

Entre maravillosas y miserables se reparten las contiendas que configuran un estar.

A las inertes no las contamos; omitimos las esperas. Ojo avizor de pollito, tampoco a las horas, que, solitas, se ocupan de su contaduría y después nos avisan.

No sabemos elegir y evaluamos en sentido amplio, hambrientos; democráticos damos por gloriosa a la bizarría cuanto por intrascendente a lo dado, sin evaluarlo generoso en su actuado azar. Nos rascamos la oreja, fingimos con igual elocuencia desconcierto y sabiduría: nos ubican las cosquillas.

Es por acá, dicen, sin que sea el amor suficiente guía.

Es por acá, insisten, y, al cabo, era por ahí nomás, donde se estimulaban y se olvidaban las tentaciones, en un árbol en el que debatían pájaros, alocados, en incomprendida tertulia.

Es por acá, insisten, y ahí vamos.

Pero si yo no quería nada..., decimos, nomás por capricho, con insolicitada sorna. Pero por ahí.

-Me parece -dijo alguien que pasaba -bastante razonable que uno se fascine con todo lo que acontece.

Tal vez no era la palabra 'razonable' la adecuada, pero se entendió, y los pájaros seguían con su melopea, y los sentidos abiertos. Y las hojas cayendo, y las flores en su pintar.

Publicado la semana 22. 27/05/2019
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