50
Zaragata

LA CAZADORA

Su vida no es un camino de rosas, lo que garantiza que es provechosa. Se enamoró muy joven, fue un flechazo correspondido, así es que decidieron organizarse y crear una familia; tuvieron dos hijos producto de ese amor, que viene a ser un certificado de belleza. Buscando un cambio apostaron por montar un negocio lejos de sus raíces y, como donde hay amor la vida fluye y nutre, durante algunos años regentaron con estrella un pequeño restaurante. Luego sobrevino la enfermedad de él, situación que repercutió en la salud de ella que le cuidó hasta el fin con la gratuidad que se cuida a quien se ama; él se marchó hace pocos meses.  

Me lo contó durante un aperitivo, lo adornó con su hermosa sonrisa y añadió que la fibromialgia se fue del cuerpo de ella cuando su marido salió de este mundo, convencida de que fue él quien la libró del malestar; me confesó, también, que algunos días le extraña sobremanera y se ve obligada a buscar ayuda.      “– ¿Qué tipo de ayuda buscas? – le pregunté.”  “– Cazo sonrisas – respondió.” 

Echándose a reír ante mi cara de sorpresa, me explicó que su terapia consiste en mirar a todas las personas con las que se cruza e imprimir en su retina las sonrisas más hermosas que encuentra de modo que, si alguna noche se despista de la alegría, rememora los guiños felices captados durante el día y rodeada por ellos, salvaguardada en el amor que sigue latiendo en su corazón, entra en un sueño feliz.

Gracias, extraordinaria Artemisa, por compartir tu historia conmigo. 

 

Publicado la semana 50. 13/12/2018
Etiquetas
La vie en rose , En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
I
Semana
50
Ranking
1 112 0