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Zaragata

LA INVALIDACIÓN SISTEMÁTICA

Tengo la percepción de que aunque aparentemos aplomo estamos, en realidad, tan inseguros de nuestra propia valía que precisamos apoyarnos en la inferioridad ajena; así, lejos de escuchar las propuestas externas con el fin de tal vez incorporarlas, en parte o en su totalidad, a nuestro bagaje de ideas, cerramos los oídos disponiéndonos a contraatacar en el momento que vislumbremos un resquicio que lo permita y, en caso de no encontrarlo, ya nos encargaremos nosotros de meter una cuña que deje sin valor cualquier cosa que haya sido dicha.

Dentro de este proceso que he denominado invalidación sistemática, existen varios modelos, por ejemplo: el “sí, pero…” a partir del cual el invalidador comienza su imparable exposición de la verdad, por supuesto, absoluta; la pregunta trampa, esa que, vendida a modo de ayuda gratuita, se lanza al cerebro del futuro invalidado para hacerle mirar las fisuras de su felicidad; el criterio autoritario, mediante el que se conduce a la víctima a dudar de su sentido estético o de sus gustos alimenticios. Todos los modelos están fundamentados en la inseguridad de quien anula y su necesidad de reconocimiento o, mejor, de autorreconocimiento.

Cuando nos sentimos seguros de verdad somos capaces de exponer nuestras ideas respetando las ajenas, a las que no dudamos en prestar la máxima atención en un intento feliz de construir algo nuevo y de mayor consistencia. Qué diferente es el resultado cuando en lugar del “sí, pero…” decimos “nunca lo había visto así, pensaré sobre ello…” o en vez de usar la pregunta trampa ayudamos a alguien a ver las cosas desde otra perspectiva o comprendemos que para gustos son los colores. 

Cada uno de nosotros lleva dentro un invalidador sistemático que aflora cuando el temor a no ser perfecto se adueña de la situación y, a la vez que llama a la palestra al invalidador sistemático del oponente, convierte lo que podría haber sido un nutritivo intercambio de ideas en una batalla por la superioridad; recuerda que cada vez que anulas a alguien no eres tú quien habla sino tu inseguridad, prueba a cambiar el miedo por amor y probablemente consigas evitar esa guerra absurda.

Publicado la semana 40. 07/10/2018
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Género
No ficción
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I
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