Semana
13
Zaragata

INSOMNIO

Género
No ficción
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Nos duele, claro que nos duele, la vida nos duele a todos; siempre o a rachas, mucho o demasiado, pero nadie se salva de estar enfadado con ella, de no entender a veces su letra de médico experto. Y aparece un miedo que nos agarra por sorpresa cuando más fuertes nos creemos. Enloquecidos por el padecimiento y envueltos en temor nos convertimos en una peligrosa variedad de espécimen.

El dolor es egoísta y el miedo carece de afecto; la mezcolanza genera un bruto sin sentimientos, sin moral y sin arrepentimiento que lleva la supervivencia por estandarte y se consuela del dolor propio generando el ajeno.

Hay que prestar atención para conseguir que ese escenario sea pasajero y proporcional a la cuchillada que la existencia nos haya asestado, luchar con fuerza para no caer en el placer del sufrimiento, en un victimismo que nos conduzca a mirarnos el ombligo y sentir que sólo nuestra pena merece atención, envidiar la felicidad de los demás e intentar que quien nos rodea se sienta desdichado con sus propias circunstancias.

De la vida sólo nos salvan el amor y la muerte; ésta última es segura, ineludible y poco apetecible; el amor podemos usarlo a diestro y siniestro y, aunque no nos evitará daño alguno, al menos nos servirá de bálsamo; si tomamos conciencia del significado del amor podremos dar la vuelta a la tortilla y entender que por muchos otros dolores que generemos a nuestro alrededor el que padecemos seguirá en su lugar, no se irá, a la inversa, si le alimentamos crecerá.

No somos santos así es que seamos listos y echemos mano del bienestar que proporcionan el buen sentir y el buen hacer. Ni produce riqueza, ni sube de escala social y nadie lo siente salvo nuestra alma, pero es un privilegio disfrutar del placer que engendra dormir cada noche a pierna suelta por derecho propio.

Publicado la semana 13. 01/04/2018
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