Semana
03
Xavier H.

Crónica de una dosis

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Relato
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       Madrugada...

Transcurría una noche normal y tranquila, muy fresca debido a un viento proveniente del mar. El calor no era tan abrumador como en el día; un cielo despejado que dejaba ver las estrellas con todo su brillo sobre la oscura noche y un suave sonido que a lo lejos se percibía de las olas llegando a descansar sobre la arena de la playa.

Mejor vista no podía tener aquel lujoso hotel frente al mar; la comodidad, vista y  sonidos de la naturaleza brindaban una sensación total de descanso y relajación.En ese, nada menospreciado tono, descansaban los huéspedes alojados en dicho lugar.

Sueños quebrantados repentinamente en su profundidad y magia ante el inesperado aullido de la sirena proveniente de una unidad de emergencia que arribó al hotel en esos momentos de paz y tranquilidad.

Del relajamiento a la angustia; una incertidumbre que hizo olvidar aquella estampa de la naturaleza en el lobby del hotel; Margarita una mujer de más de 40, con trabajo y en muy mal estado, llegó pidiendo auxilio con mucha dificultad. Sólo pudo argumentar el estar bajo efectos de antidepresivos controlados médicamente.

Intentaron estabilizarla mientras apuraban su traslado a un hospital. Una tensión y muchas preguntas iban y venían sin entender una razón de lo sucedido. Agentes de investigación solicitaron permiso para revisar la habitación de Margarita y al llegar a la 1833, la puerta se encontró semi abierta donde procedieron a una inspección ocular. La sorpresa los tomó por asalto al llegar hasta el baño de la habitación, propiamente a el jacuzzi, un hombre entre los 45 y dos mujeres menores entre 10 y 15 años flotaban boca abajo dentro del jacuzzi sin vida.

Todo cambió el entorno, un movimiento de la policia y servicios médicos allanaron la paz de esa madrugada; de una hipótesis inicial sobre un problema depresivo en la mujer, paso a una gama de interrogantes e incertidumbre.

     Día siguiente...

La necropsia practicada en los cuerpos reveló sobredosis de antidepresivos, algo que ya imaginaban los forenses, pero había que descartar otras probables causas.

¿Acaso suicidio colectivo? Era  la interrogante en turno.

Margarita seguía imposibilitada para una declaración, su estado crítico lo impedía. Era la principal sospechosa hasta el  momento.

Ningún investigador aceptaba la idea del suicidio colectivo, no tenía mucha lógica según ellos; ¿cómo es que dos menores acepten y estén en acuerdo de algo tan espeluznante?

Pensaban en un homicidio por parte de Margarita suministrandose ella menor dosis para sobrevivir y quizá acusar al marido; pero, ¿cuál sería la razón?

Alguien más argumento... ¿ Y si en verdad fue el hombre quien hizo esto?

Pudo no hacerle efecto mortal a la mujer ante una dosis fallida o retardo de los efectos en ella.

Sólo Margarita tenía la versión original de estos hechos, mientras médicos e investigadores vivían una incertidumbre y tantas incognitas ante las interrogantes.

Pero todo indicaba que este caso debía quedar como el secreto más grande de la familia.

La muerte les jugó sucio en tan vil burla, Margarita no resistió más y esa tarde en un paro cardíaco fulminante se llevó la verdad a la tumba.

La pregunta quedó en el aire, como un ave negra flotando en las mentes de quienes fueron testigos del caso, debatiendo entre el suicidio colectivo y el homicidio.

Jamás tendremos la verdad, tan solo la intriga de aquella relajada madrugada, cuando una sirena de auxilio quebranto el sueño, descanso y paz de todos los presentes en ese lujoso hotel, frente al mar.

 

(Basada en hecho real)

 

Publicado la semana 3. 21/01/2018
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