Semana
19
Víctor Villazán

Rutina incierta

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Desde hace unos años no tengo rutina.

Siempre te dicen que tienes que salir de tu rutina.

Y ahora que no tengo rutina la echo de menos.

No tener rutina es un caos.

A mí me gusta estar encerrado en una rutina.

No me hace sentir prisionero de nada.

Me hace saber dónde están mis límites.

Y saber dónde están me permite poder romperlos.

Hay una rutina que puedo mantener.

Una rutina a la que me aferro. 

La disposición de los objetos en mi mesilla de noche.

Puede parecer absurdo pero eso me hace sentir seguro.

'Seguridad'... ¡Qué palabra!

Cuatro objetos dibujan los vertices de un cuadrado.

A veces, simplemente un polígono de cuatro lados.

Lo forman dos filas.

Elementos necesarios.

Elementos de cuidado.

Junto a la pared, más lejos de mí, mis gafas.

Siempre he odiado tener gafas, porque te hace difícil el quedarte dormido leyendo o viendo una película. 

Siempre tienes que estar pendiente de que no se caigan y aplastarlas mientras sueñas.

En la fila de la pared, pero más cercano a mí, el móvil. 

El móvil me genera dualidades. Pero acaba estando más cerca que mis gafas.

¿El tacto tecnológico está por delante de mi vista?

En el otro eje, más lejano, la funda del aparato dental.

Qué asco.

Prefiero no comentar.

Y más cercano a mí, el agua. 

El aparato me deja la boca seca y la garganta áspera.

 

Y este orden absurdo de elementos es algo que me hace sentir bien.

Es absurdo, lo sé.

Pero no puedo apagar la luz sin que todo esté perfectamente colocado.

A lo mejor debería colocarme yo, y así dormiría mucho mejor.

Publicado la semana 19. 13/05/2018
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