Semana
14
Tomi

EL PRIMER ARCOIRIS- (2ª Parte)

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   -Está bien. Pensaré algo.-y la Luna se alejó, pensando qué hacer para evitar que el mundo muriera. El Sol y la Lluvia la esperaron pacientemente durante muchos días, y por fin, la vieron llegar, sonriente y feliz.

   -Ya lo tengo.

   -Cuenta, cuenta.- Le apremiaron sus amigos.

   -Tú Sol, te quedarás siempre sentado en tu sillón de nubes esponjosas. Verás todo el mundo cómo pasa por tus ojos sin molestarte en hacer nada.

   El Sol, perezoso, asintió complacido.

   -Tú Lluvia, irás donde quieras todo el tiempo, pero eso sí, tienes que procurar no quedarte mucho en un mismo lugar. Ya sabes que sin ti no pueden vivir. Y yo daré vueltas siempre, vigilando que todo marche bien. Pero primero, tenemos que hacer una cosa.

   Sus amigos la miraron curiosas.

   -Nos tenemos que juntar los tres, aproximarnos a la Tierra, y darle un fuerte empujón. Para que gire y gire por toda la eternidad.

   -¿Para qué tenemos que hacer eso?- preguntó el Sol.

   -Para que todo el planeta esté algunas temporadas más cerca del sol y estén más calentitos.

   La Lluvia y el Sol se miraron sonriendo.

   -¡Qué lista eres, amiga Luna!

   Así, que como los tres estaban de acuerdo, comenzaron a trabajar en el plan, se acercaron a la Tierra, y la empujaron tan fuerte, tan fuerte, que ésta empezó a girar. Muy rápido al principio, pero poco a poco, rotaba cada vez más despacio, hasta que su ritmo de acompasó, y siguió girando y girando, tan despacio, que ningún habitante del planeta podía notarlo.

   Pero entonces, cuando todo parecía claro para los tres, descubrieron que la Lluvia y el Sol no podían verse nunca en la tierra, y eso les entristeció. Pero la Luna, inteligente, ideó un nuevo plan.

   - Cuando tú, Lluvia, estés es esta cara del planeta, tú, Sol, antes de marcharte, prueba a lanzar tus rayos  hacia ella y podrás verla.

   Y así lo hicieron. Cual no sería su sorpresa, que cuando consiguieron verse, un arco de muchos colores salió despedido, quedando a la vista de todo el mundo. Un arco que atravesaba todo lo que abarcaba la vista. La Luna, desde muy, muy lejos lo vio y pensó sonriendo:

   -Eso es el abrazo de mis amigos. Se están abrazando.- Lanzó un hondo suspiro.- Mi plan ha funcionado. Mis amigos se verán muuuuuchas veces.

   Y desde ese día, cuando el Sol y la Lluvia quieren abrazarse, el Sol lanza sus rayos sobre las gotas de Lluvia, y su abrazo se viste de colores hermosísimos que podemos ver cruzando todo el horizonte.

   A  eso lo llamamos “ARCOIRIS”.

 

Publicado la semana 14. 04/04/2018
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