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04
susialina

¿Está pasando ahora?

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No ficción
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¿Está algún niño o niña, chico o chica, siendo acosado ahora mismo?

¿Alguien está pegando, insultando, escupiendo, humillando, publicando intimidades, invadiendo el espacio personal, en la realidad física o en la realidad virtual?

¿Te parece que igual sí que pasa, pero que no es para tanto?

¿Tú también crees que son cosas de críos, bromitas sin importancia?

¿O te hierve la sangre al ver cuán injusto es que pase esto, que poca empatía tiene la gente, que desprotegidos están tantos niños y niñas?

Vamos por partes:

Desde los albores de la humanidad han existido personas que han necesitado pisar a otro para sentirse mejor ellos mismos. En la era cavernícola, pues sería un cuerpo a cuerpo, un batacazo con un pedrusco, algo burdo y primitivo. Con el paso de los siglos, se ha ido transformando la manera de acosar a otro, pero la raíz es la misma. Por un lado, un modelo que se haya experimentado en el seno de la familia. Burlas de un adulto hacia ese niño, o esa actitud prepotente hacia otro, que ha vivido constantemente con el modelo de ese adulto (un padre o madre, o abuelo, o tío). Una familia con una cierta disfuncionalidad en la cual el acosador se siente poco valorado y quiere a toda costa sentirse valioso. Experimenta (muchas veces por casualidad) el sabor del poder de dominar a otro provocándole un intenso miedo y entonces, se hace adicto a esa situación. En menos casos, una dirección de sus acciones guiada por la maldad, por el placer que supone el sufrimiento de otra persona.

Pero claro ¿por qué continúa el acoso?

Porque el acosado no se rebela, o lo hace sin éxito y al final, practica el aguante y toda la evitación posible (escondiéndose, volviéndose invisible, huyendo). ¿Esto es así porque el acosado es alguien débil? Casi nunca. Lo que ocurre es que el acosado es alguien muy sensible y ni se le ocurre hacer daño a otro, aunque sea para defenderse. La idea clave de proteger a los padres de este dolor. También es cierto que en muchas ocasiones, la familia del acosado también tiene alguna disfuncionalidad y la autoestima y la valentía no se han desarrollado lo suficiente como para tener los límites de los demás muy claros y ser capaz de hacerlos saber con contundencia. Puede ocurrir que el modelo de la familia sea muy prudente, con pocas reacciones, tal vez sea de resistir condiciones adversas, y el niño o niña lo asimila y lo actúa.

Pero esas no son todas las razones. Existen creencias culturales muy poderosas y arraigadas que provocan que esto no solo ocurra sino que se mantenga en el tiempo.

Por ejemplo, que las cosas de críos las han de arreglar los propios críos. Que los adultos sí que tienen verdaderos problemas que resolver. Creencias (una creencia es una idea a la que le damos crédito, nos la creemos sin cuestionarla. Como les pasa a los niños con los Reyes Magos o Papá Noel, mientras no la cuestionan, creen de verdad que existen) que evalúan mal la situación del acoso. Porque el acoso significa que los niños y niñas están desprotegidos. Los padres que no se enteran de lo que pasa, que no saben detectar las señales del padecimiento de su hijo o hija, o incluso, que no hacen caso de él o de ella cuando les explican lo que les ocurre. Los maestros, que tampoco se enteran, o que se enteran pero hacen la vista gorda. Los directores de los colegios, que no quieren líos y que además si pasa en la hora del patio, pues no es responsabilidad de la entidad (o casi). El miedo a los padres del acosador, que provoquen problemas. La sensación pesada y conflictiva de unos padres que exigen mejor trato para su hijo o hija.

Y además, la ignorancia. Ni los propios acosados y acosadores son conscientes de que esto que están experimentando está mal, que no debe hacerse.

Echemos un vistazo a los datos en España.

En 2016, detectan casi 2.000 casos de acoso escolar tras más de 5.500 llamadas de denuncia. ECODIARIO

El acoso escolar aumenta un 240% en los dos últimos años.  EL ESPAÑOL

Los chicos acosan a golpes, las chicas por Whatsapp. EL ESPAÑOL

Las víctimas de acoso rompen su silencio. Hay más denuncias y más acosados se enfrentan a su agresor. EL PAIS

Los centros escolares ocultan los casos de acoso para no quedar en evidencia. EL DIARIO

En cuanto a lo que dice la Ley, no está contemplado como delito o falta, el acoso. Cuando se trata de menores, entonces el colegio donde ocurra, sí que está obligado a frenar el acoso en la escuela. EUROPA PRESS

En Finlandia, hace unos años una universidad, hizo un  estudio del acoso escolar. Crearon el programa KIVA para prevenirlo. Las escuelas finlandesas, con la subvención gubernamental lo empezaron a aplicar con buenos resultados. Sin embargo, esta ayuda del gobierno cesó y entonces las propias escuelas tenían que pagar por utilizar este programa KIVA, y no pudieron hacerlo. De nuevo el dinero es lo que impide una mejora social…

Seguro que hay más métodos colectivos para reducir el acoso escolar. Pero también es seguro que nadie lo finanza. Este programa KIVA empezó  a implantarse en España, pero…

Las realidades feas, nos asustan e incomodan y tendemos a dejar de verlas, a dejar de pensar en ellas. Pero que hagamos ver que no existen, no hace que no existan. Los problemas solo se resuelven cuando se enfrentan y hay la voluntad de entrar en el universo de las soluciones, donde está esa que buscamos. Si permanecemos  ciegos y sordos en el universo de los problemas, los problemas se eternizan.

¿Si fuera tu hijo o hija quien sufre el acoso, qué vas a hacer? O tu hermano, o tu sobrina… Comprende que cómo vaya todo, depende de ti. No puedes cambiar todo el mundo, pero puedes cambiar el mundo de una persona.

Susi Grau

Psicóloga clínica

PD: No he encontrado la manera de añadir los enlaces a las páginas de información.

 

 

 

Publicado la semana 4. 28/01/2018
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