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Sofí Rubí

Nieva rosa

Hoy estabas de espaldas y la camiseta te sobraba. No porque te quisiese desnuda, sino porque me parecía un pequeño insulto en varios colores. No te he tocado las manos en todo el día, pero seguro que estaban frías. Dicen que es un problema de circulación, el tener las manos frías, y me imagino a tu sangre esmerándose en tus mejillas para después no atreverse a pasar más allá de tus muñecas. Hoy te las has ingeniado para darme siempre la espalda. Me gustaba tu pelo, tu camiseta no. No dejaba de imaginarme tu cerebro dentro de tu cráneo y tu corazón a través de la piel. Veía el panel donde tienes mis recuerdos llenándose de algo negro, como tinta de calamar. Me imaginaba teniendo una varita, fina como el aguijón de un mosquito, y tocarte con ella el corazón, para cambiar su color con magia, porque hoy podía ver las cosas con claridad, y he ido a poder verlas cuando son horribles.
Oh, no te haces una idea. No podía dejar de imaginar tu espalda sin camiseta, sin piel y sin músculos y pintarte los huesos de amarillo.

Publicado la semana 16. 22/04/2018
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Género
Poesía
Año
I
Semana
16
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