Semana
10
Sofí Rubí

No hagan caso

Género
No ficción
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Una amiga insistió en que fuéramos al encierro, y cuando ya estaba en la puerta de la facultad, con el saco de dormir en una mano, recibí su mensaje de que al final no podría venir. En aquel momento solo pensaba ya en el volver en el metro con el saco de dormir entre las piernas, pero entonces una chica que no conocía salió del edificio, me cogió de la mano y me metió dentro. Su nombre era Mara, era muy guapa y tenía amigas a las que me presentó y no les caí bien (por consiguiente ellas a mí tampoco). Yo tenía la esperanza de que se encendiera una pequeña hoguera en el hall y que al día siguiente la prensa tachase aquel encierro-previo-al-gran-día como un aquelarre moderno. Los pasillos principales se ocuparon con sacos y esterillas. En el hall se dispuso una tarima para que algunas compañeras pudiesen hablarnos a todas, pero como solo iban a hacerlo las organizadoras y el resto no teníamos voz, decidí no asistir.
Nos habían dicho que no podíamos ir a la cafetería ni a la biblioteca, yo fui a la primera. Allí las luces estaban apagadas y la comida oculta y a salvo de ladronas hambrientas, pero encontré una moneda de veinte céntimos y me pregunté si al día siguiente aquella moneda habría pertenecido a los dueños de la cafetería o a los alumnos que la visitasen. Pasé por encima de la barra, fingí servir un café y limpié con un trapo la encimera, en esos minutos decidí que lo mío no era la repostería. Al volver con las chicas éstas estaban a punto de iniciar un debate, como antes, no podíamos hablar todas, ahí solo podían hablar las representantes de las distintas asociaciones, pero tal como se iban presentando me recordaron a una película de bandas norteamericana: —La Siesa, de Agrónomos. —Los Feos de las Chisteras. —La UEP, de Derecho. —Los Conejos Muertos —Frida Kahlo, Bellas Artes. —La Guardia Atlántica. —La Caverna, Filosofía. —Los del matadero. —Las chicas de mates.
Y por lo demás no fue una gran noche, y por eso ahora pienso que por qué estoy escribiendo esto y que por qué decidí escribirlo. Creo que el hecho de un encierro en la facultad en su momento me parecía una idea maravillosa, de hecho durante el mismo me imaginé un asesinato y a mí siguiendo las pistas. Me imaginé acostándome con Mara bajo alguna manta sin que nadie a nuestro alrededor se diese cuenta, entré al baño de chicos cuando todas seguían haciendo cola en el otro. No sé, me siento mal porque yo no estaba allí por la lucha, en ese momento concreto tan solo pensaba en mi lucha particular.

Publicado la semana 10. 11/03/2018
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