Semana
06
Sócrates

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Género
Relato
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—Hola

—Hola - lo dijo por la educación más básica, pero sin ninguna intención de entablar una conversación.

(déjame en paz, joder, dejame con mis silencios)

—Vienes mucho por aquí, creo que te he visto más veces en este mismo banco

(déjame, por favor, déjame) —Sí, a veces vengo aquí y me siento en este banco

(háblame por favor, hoy no es día para estar solo) —Oye si te molesto, me callo, no quiero ligar ni nada de eso, ni es mi intención molestarte

(pues calla, por favor, calla) —No, tranquilo, (todavía) no me molestas (pero falta poco, vete y déjame ya)

—Hoy es un día muy tranquilo, ¿no crees?

(¿tranquilo? no sé a qué demonios te refieres. El mundo va mal, muy mal, de qué tranquilidad hablas, majadero) —Pues sí, es un día tranquilo 

—Hay poca gente en el parque a esta hora y por eso me gusta venir. Pero mira: si cierras un momento los ojos y te concentras puedes separar los ruidos y  escuchar mejor 

(vaya, ahora en plan zen, lo que faltaba. Otro loco. Déjame. Vete. es mi banco, vete a otro más lejos)

—Venga, hombre, hazme caso. Cierra los ojos.

(A ver si todavía va a querer robarme, pues lo tienes claro, hombre) —No me hace falta cerrar los ojos, veo a la gente, sé que hablan, no me interesa saber nada más ni ver nada más

Cerró los ojos, sin embargo, apretando, eso sí, su bolso entre los brazos. Tenía una bonita voz, que le invitaba a acurrucarse en su sonido tranquilizador. De pronto entendió a qué se refería su inevitable compañero. El parque era un todo que ahora se desmenuzaba ante su mirada y su oído atento. Un pájaro cantaba a lo lejos. Alguien cortaba la hierba no muy lejos de allí. En el quiosco de la esquina podía oír la prodigiosa voz de Barry White - My First My Last My Everything. Le llegaba, amortiguada y entrecortada, la conversación de dos madres jóvenes que tenían a sus niños jugando en la arena: ¿todo bien?¿...el tratamiento de quimioterapia? ...sobrellevando. Hay días mejores y otros... Estoy contigo, a tu lado, no lo olvides. ¡Laura! ¡baja de ahí!...  Un avión cruzaba el cielo con su estela blanca. Una bicicleta derrapaba en el camino. Oía risas de un grupo de chiquillas jugando a la comba. 

—A que es agradable escuchar el mundo a tu alrededor ¿eh? -Le dijo sonriendo su compañero. —Yo lo hago a menudo, para no aislarme, para que el mundo no pase a mi lado sin más. Y cuando no quiero, no escucho. Y ya está.

(Pues va a ser que sí eres interesante) —La verdad es que no vengo aquí a escuchar, sino a estar conmigo, más bien (pero si vas a estar por aquí, puede ser más interesante. No te digo que todos los días, pero alguno que otro, no me importaría. Para estar conmigo tengo toda una vida)

—Oye me tengo que ir ahora (si mañana vienes, me gustaría encontrarte de nuevo)

—Vale, nos vemos (mañana vuelvo, ojalá te vuelva a encontrar)

Los sonidos volvieron a entremezclase y ahora sólo escuchaba el sonido de sus pies sobre la grava del camino. Sus pies, que iban más ligeros.

 

Publicado la semana 6. 11/02/2018
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Barry White - My First My Last My Everything
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