Semana
04
Sócrates

EXPERIENCIAS DE UN AMANTE DE LA CIUDAD

Género
Relato
Ranking
0 65 0

5:00 P.M.

Estoy fuera de la ciudad, rodeado de naturaleza por todas partes. He llegado hace un momento a la habitación del hotel. Un ligero sobresalto: no hay televisión. Ha sido un instante de pánico superado por mi increíble valentía y determinación. Sonrío: no pasa nada. Tres días escuchando sólo los sonidos del campo. Dicen que es muy relajante. Qué bien se respira aquí. Lleno con fruición de aire de mis pulmones. Recuerdo una frase que alguna vez oí: “Qué bien descansa…” o “Qué descansada vida…” bueno, no la recuerdo muy bien: decía algo del ruido del mundo o alguna cosa parecida.

7:00 P.M.

A las 6 de la tarde ha sido la cena. Un rústico restaurante, abierto a los lados, que dejaba entrar una agradable brisa. Tenía apetito, así que llené mi plato con todo lo que encontré en las fuentes. Estuvo muy bien. Tuve que quitar dos o tres pequeños animalillos que insistían en comer de mi plato. Es lo que tiene la comida al aire libre. La brisa tiró dos o tres veces mi servilleta al suelo. Sin problema. Mientras me agachaba  para recogerla, los pequeños animalitos volvían a la carga con mi comida. Tendrán hambre, pobrecillos.

8:00 P.M.

Está oscuro. Qué pronto anochece aquí. No sé qué hacer, Si tuviera una tele al menos. Hoy jugaba mi equipo. ¿Y si fuera a la recepción? ¡No! He de ser valiente. Voy a dar un paseo por los alrededores.

8:15 P.M.

Los mosquitos me han confundido con un bocadillo ambulante, debí haber traído repelente. Para colmo había llovido y he llenado de barro mis playeros nuevos.

8:30 P.M.

Nunca me había acostado tan pronto. Es hermoso escuchar el canto de los pájaros.  (¿Habrán metido ya un gol?) Es curioso cómo vamos perdiendo el contacto con la naturaleza. Hay un pájaro ahí fuera emitiendo unos sonidos maravillosos. (Dicen que el portero estaba vendido; así que no sé yo) El sonido de la lluvia me adormece (Debí haber traído la radio al menos) Un murciélago pequeño ha entrado. Sin duda está desorientado y asustado. Con un poco de paciencia le he invitado amablemente a salir por donde ha entrado. Cierro la ventana.

8:45 P.M.

Nada: no deja de llover. Y vaya ruido el de la lluvia. El techo de la habitación parece de uralita.

9:00 P.M.

Ya va la tercera vez que enciendo la luz. Maldito mosquito, dónde estará. Y el pajarraco ése podría ir a cantar a otra parte, caramba. No son horas. Siento que algo me sube por la pierna, ¿Habrá pulgas por aquí? ¡Anda! ¡Una cigarra cantando! Me recuerda ni niñez allá en el pueblo. Y las largas tardes de verano al sol.

9:45 P.M.

He conseguido matar al indecente mosquito, pero creo que ha debido venir toda la familia para vengar su muerte. ¡Malditos sean!

10:00 P.M.

He llamado a recepción para pedir un repelente de insectos. Por fin podré dormir.

MEDIANOCHE

Por suerte me he traído los tapones de los oídos. He tirado un zapato por la ventana hacia donde suena la pelma cigarra ésa. Espero que se dé por aludida.

2:00 A.M.

He tenido que abrir la ventana debido al calor. Y, cómo no, ha entrado de nuevo el pequeño y repugnante murciélago. Esta vez, sin contemplaciones, le he ahuyentado a golpes de toalla. ¡Vaya asco de bicho!

7:00 A.M.

No aguantaba más en la cama. Tengo como quinientas picaduras de mosquitos y de otros seres innombrables que se han debido concentrar en la habitación y en mi cama. El desayuno ha sido asqueroso. Varias moscas confundieron mi café con una piscina pública. Una hormiga se empeñó en comer mi mermelada antes que yo, y como le ha gustado, ha llamado a sus compañeras.

Atraigo a los bichos, está claro.

Y, por cierto: el zapato que tiré anoche por la ventana no ha aparecido. Malditos monos aulladores y sus bromas… ¿O sería la cigarra?

Y para colmo hay murciélagos revolteando por el techo.

8:00 A.M.

Pensándolo bien, he cogido el coche y me voy a casa. Tengo mucho trabajo acumulado.

¡Bendita radio del coche, qué bien suena!

Publicado la semana 4. 27/01/2018
Etiquetas
The Dipsy Doodle by Ella Fitzgerald
Compartir Facebook Twitter