Semana
06
Rubén Chacón Sanchidrián

RELATOCRACIA - Violación en directo

Género
Relato
Ranking
0 1509 7

Rape me
Rape me, my friend
Rape me
Rape me again

 

- Hola, me llamo Margarida Rosende, vivo en la calle de la Maternidad, nº53 – piso 3º izquierda de la ciudad de Porto, en Portugal –en el vídeo emitido en directo por Omniscope, apenas se contemplaba el cuadrante superior derecho del rostro de la mujer. Y cualquiera podría llegar a disculpar aquella mierda de encuadre, achacándolo al ataque de pánico que parecía hacer presa de aquella pobre chica, si no fuera porque el plano estaba perfectísimamente calculado-. Mi marido está a punto de llegar a casa. Y sé que esta noche lo volverá a intentar, como ayer y antes de ayer… -la voz de Margarida se quebró súbitamente, las lágrimas rodaron por sus mejillas y, a continuación un chillido ahogado- ¡No sé si seré capaz de resistirlo más…! ¡Apenas me quedan fuerzas ya! –aquella secuencia de apertura era absolutamente irresistible: puro gancho, puro morbo, diseñada para empatizar hasta la náusea… 11.303 espectadores y subiendo. ¡Brava Margarida!- Os lo suplico: ¡Ayudadme! Si se llegase a producir lo peor, ¡no me dejéis sola, por favor! Avisad a la policía, o a las guardianas… A quien sea. Pero, por favor os lo pido, ¡no le permitáis que viole!

I'm not the only one
I'm not the only one
I'm not the only one
I'm not the only one

 

Ruido de llaves en la cerradura. Una puerta que se cierra con estruendo. Vigorosas y apresuradas pisadas que se aproximan. La cámara se balancea y tiembla. Hasta que la imagen adquiere de nuevo estabilidad. Se aprecia la mano de Margarida situando el dispositivo de grabación sobre un estante. La cámara frontal enfoca hacia la entrada del dormitorio principal, cubriendo con su objetivo la cama, en la que se presume que tendrá lugar lo que todos temen, lo que todos desean… Margarida, alejándose de la cámara, corre hacia la puerta del dormitorio y trata de cerrarla. Pero, como si alrededor del umbral hubiese un campo de fuerza extremadamente potente, la mujer sale brutalmente repelida tan pronto como entra en contacto con el pomo de la puerta… Su marido entra en escena.

- Miguel…, Miguel…, ¡oh, Miguel, escucha! –la voz aterrada de Margarida se intuye desde el suelo.

Después de la feroz entrada en el dormitorio y las palabras que le acaba de dirigir su mujer, el espectador espera una respuesta explosiva, demoníaca…, quizás un puntapié sobre el costado de su mujer, aprovechando que esta se encuentra en el suelo, indefensa, oculta de la cámara por la cama, pudiendo inferirlo en lugar de tener que presenciarlo explícitamente... Sin embargo, aquel hombre, pasmado, completamente sobrepasado por la situación pareciera no tener nada que decir. ¡Como si se hubiese quedado en blanco!

[¡No me jodas, Miguel! ¡Que estamos en puto directo! ¿Es que eres un eunuco o qué…? Tus amigos se han estado descojonando de ti en el bar. Te han llamado de todo… ¿Tú quieres tener a tu hijo o no? ¿Quieres que tu apellido se pierda para siempre o qué? ¿Quieres seguir siendo el hazmerreír de todo el jodido barrio? ¡Venga, coño! Patéala y dile: “¡¿Que escuche qué…!? ¿Más excusas? ¿Más mentiras…?”]

- ¡¿Que escuche qué…!? ¿Más excusas? ¿Más mentiras…? -¡Oh, por favor, qué malo es…! Afortunadamente el contador no para de subir: 58.677 conectados ya-. Sé dónde has estado hoy Margarida. Sé también dónde estuviste ayer… ¿Cuánto tiempo llevas reuniéndote en secreto con esas putas…? –Miguel suelta algún espumarajo por la boca mientras (esta vez sí) lo clava. A punto de alcanzar una centena de millar de pares de ojos: ¡mañana no se hablará de otra cosa! ¡Dale Miguel, dale!-. ¿Acaso vas a negarme que has estado conspirando con tus “hermanitas”? –inquiere subrayando el asco con movimiento ascendente de su rodilla: descenso, pisotón y aullido femenino son todo uno-. ¿¡Eh…!, no vas a decirme qué tramáis en esas “reuniones”…? –Miguel, que es la viva imagen de la furia y el despecho, alza a Margarida como si fuese una muñeca de trapo y la arroja sobre la cama, bocabajo. De un salto se abalanza sobre ella, clavándole ambas rodillas, sobre los riñones. Con un vigoroso y cruel puño de hierro, Miguel sostiene alzado el rostro crispado de su mujer, incapaz de emitir sonido alguno, frente a la cámara, tirando atrozmente de su ondulado cabello azabache, mientras lame lascivamente la oreja de ella-. Pues esta noche, lo quieras o no, te voy a preñar: vou-te calçar a minha pichota y te voy a llenar con todo el amor que llevo acumulando durante semanas… ¡Todo para ti! Te va a salir leche hasta por las orejas… Verás como de esta me das ese hijo que tanto tiempo llevo pidiéndote. ¡Verás qué felices vamos a ser y qué pronto se te olvidan todas esas mierdas con las que te están llenando la cabeza tus “amiguitas”!

[¡¿A qué esperas Margarida…? Venga, ahora, grita con todas tus fuerzas…!]

- ¡Socorro! –Miguel ya ha pateado ambos tobillos de ella para eliminar toda resistencia y garantizarse una franca embestida.

[¡¿Esperas que me crea eso…? Vamos, niña, seguro que puedes hacerlo mejor…!]

- ¡Socorro! ¡Que me viola! –Esta vez el alarido de Margarida es verdaderamente escalofriante (¡567.987 voyeurs en línea!). Su falda vuela por encima de la espalda y llega a cubrir el rostro de la mujer de forma casi teatral. Atavidada de aquella manera, pareciera mismamente una de las acólitas de esa nueva secta que cada día tiene más adeptas. Sí… ¿cómo se hacían llamar…? ¡Joder! Era algo relacionado con ese clérigo anglicano del siglo XIX… ¡Las Madres Malthusianas, eso era…! ¡Cuidadito con las jodidas Madres Malthusianas, que no se andan con chiquitas…!- ¡Por favor, por favor, por favor… que alguien me ayude! ¡No lo permitáis…!

- ¡¿Con quién hablas eh, puta loca?! ¿Crees que hay alguien que te escucha…? –Miguel ya ha iniciado su brutal cadencia de empellones contra el trasero despatarrado de Margarida. Con cada embestida, y el consiguiente choque del cabecero de la cama contra la pared en la que se apoya el estante sobre el que descansa el dispositivo de grabación, la imagen tiembla dramáticamente y el enfoque del objetivo se desplaza tan paulatina como inexorablemente hacia el techo de la habitación. Hasta que termina ofreciendo un plano cenital perfectamente inútil. Y cualquiera podría llegar a disculpar aquella mierda de encuadre, achacándolo al terremoto violador que tenía su epicentro justo debajo, si no fuera porque el plano estaba perfectísimamente calculado. Pues si bien es difícil, muy difícil, concebir algo más truculento que presenciar explícitamente las escenas de una violación en directo, en realidad sí que lo hay. Y es imaginárselas a partir de un inhumano plano cenital de una gotera en el techo de un dormitorio y una banda sonora compuesta por los desgarrados alaridos de una mujer quebrantada en lo más hondo de su ser, en perfecta sincronía con la sociopatía que caracteriza a los jadeos salvajes de una bestia profanadora.

 

Hate me
Do it and do it again
Waste me
Rape me, my friend

 

[¡Dos millones quinientas ochenta y ocho mil visualizaciones en directo! ¡Hemos batido nuestra propia marca chicos! ¡Enhorabuena! Seguid así un poco más… Llegamos a la escena final].

- ¡Policía! ¿Hay alguien ahí…? ¿Margarida Rosende…? –el micro de la cámara capta la voces cada vez más próximas, hasta que pasan a confundirse con los rebufos de Miguel y los chillidos de la que, hasta hoy, era su mujer-. ¡Alto! ¡Apártese de ella! –mas los resoplidos y los quejidos no cesan hasta que no se percibe el estertor final de Miguel…

[Y…, ¡corten!]

I'm not the only one
I'm not the only one
I'm not the only one
I'm not the only one

 

A los más de tres millones de espectadores que vieron concluir en directo la retransmisión, sumados a otra buena decena de millón que se incorporó posteriormente al debate, después de visualizar una y otra vez el clip de vídeo en UTube, les dieron las claras del día discutiendo sobre la causa de aquel postrer jadeo de Miguel.

Sin embargo, no fue por ese el motivo por que este vídeo, y otros muy similares que se fueron difundiendo en días sucesivos, pasarían a protagonizar uno de los eventos más convulsos y determinantes (sino el que más) de la historia de la Humanidad…

Publicado la semana 6. 05/02/2018
Etiquetas
Nirvana , Salvame DeLuxe , De noche, En la cama, Con ganas
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