Semana
27
Rubén Chacón Sanchidrián

RELATOCRACIA - No se toca

Género
Relato
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- Hermana, ¿puedo preguntarle algo…? –el gesto de la adolescente de unos doce años es de sincera preocupación. Mirando directamente a cámara y ocultando a medias su aniñado y avergonzado rostro tras una larga cortina de pelo castaño, espera a que su nodriza responda...

- Por supuesto querida, ¿qué ocurre…?

- ¿Está mal que, cuando me toco…, ya sabe…, ahí abajo, me…, guste tanto…?

Una música luctuosa acompaña al rostro visiblemente contrariado de la interpelada, quien disimula su desconcierto colocándose apropiadamente la cofia. La imagen se queda congelada y una severa voz en off lanza una pregunta a la audiencia:

- Hermana, ¿te has encontrado alguna vez en esta situación? ¿O quizás es una conversación que temes tener?

En la parte inferior izquierda de la pantalla aparecen unos títulos de crédito que advierten de que, lo que estamos viendo, no es más que una:

Secuencia extraída de:
¡NO SE TOCA!
Los Peligros de la Estimulación Clitoriana
Por cortesía del MPC

Ahora es la Hermana Löffler la que cruza por delante del plano aún pausado, ocultando con su beatífica presencia el estupor y la tensión que refleja el rostro de su circunspecta acólita, mientras ofrece sus sabios consejos a la cámara:

- No te pegueocupes, no estás sola… -refiere en un tono sosegado entrelazando las manos a la altura del vientre-. Es un hecho que, cuando nuestras niñas alcanzan la pubertad, sus jóvenes cuerpos, que ya se saben fégtiles, manifiestan un guegocijo que, muy a menudo, tiende a confundigse con los peligogos de la excitación sexual. El Ministeguio de Peguevención de la Concupiscencia elabogó este vídeo no sólo para peguevenig conductas malsanas; en él también podagás encontagar sencillos consejos y sutiles guespuestas paga afogontar apogopiadamente estas y otras muchas pegueguntas. Te invito a que lo veas tantas veces como sea necesaguio, hasta que integuioguices y hagas tuyas sus guecomendaciones. Pulsa sobre la pantalla y evita situaciones embagazosas.

Ahora la acción se traslada una amplia y luminosa oficina, sobriamente decorada con los retratos de las miembras del Sanedrín. Todas ellas posando a la izquierda de la bandera morada de La Sororidad. La cámara recorre todas y cada una de las fotografías hasta enmarcar un amplio ventanal junto al que se erige, plegada sobre su mástil de tres metros de altura, otra bandera morada cuyo reflejo se funde en magnífico contraste con el exuberante verdor de los jardines exteriores. Nos hallamos en el despacho de la mismísima Claudine Lindsay, Directora de Comunicaciones de La Sororidad, quien se incorpora a la escena procedente de la derecha del encuadre y toma asiento junto a una elegante y reluciente mesa de reuniones circular.

- Es importante que todas comprendamos que nos han tocado vivir tiempos confusos -advierte a cámara Claudine, siempre sonriente y serena-: un bendito y afortunado período de transición evolutiva, inédito en la historia de la humanidad. Los deseos sexuales aún están presentes, pero el sexo ya no es necesario. Tarde o temprano, La Madre Naturaleza terminará por erradicar estos prolijos impulsos. Pero hasta entonces, hasta que hayamos evolucionado completamente, el Sanedrín necesita asegurarse de que nuestras jóvenes no se queden atrapadas en la futilidad del placer erótico.

- No debemos hablar de ello –advierte a la cámara de nuevo aquella niña que protagonizaba el spot inicial, y a la que presuponemos ya debidamente aleccionada-. De hecho, ni siquiera deberíamos saber nada acerca de… eso. Especialmente del sexo antiguo…, ya sabes –dice ruborizándose-: el coito –una carcajada nerviosa le impide continuar hablando. Se aprecia un corte en el vídeo antes de que la adolescente siga relatando frente a la cámara-. Muchas de mis amigas están súper preocupadas por los… “deseos” –confiesa haciendo el gesto del entrecomillado con sus finos deditos- “¿Sientes deseos?”, nos preguntan constantemente las hermanas… “¡No te entregues a los deseos!”, nos sermonean a todas horas. Y yo no llevo mal lo de controlar mis deseos. Pero lo cierto es que lo paso fatal cuando me pica ahí abajo… Porque tengo miedo de rascarme y que el alivio me produzca tal placer que eso me lleve a tocarme y a sentir deseos…

- No es algo físico –le responde otra joven algo más madurita a la que la cámara acompaña durante su trayecto a pie a través de un campus universitario-. Es psicológico... Lo único que tienes que hacer es no pensar en eso –dice girando de vez en cuando su rostro hacia el objetivo. Ahora parece que se detuviera para enfatizar lo que va a revelar a continuación-. Si tienes esos sentimientos…, quiero decir: pensamientos…, son pensamientos, no sentimientos. Que yo nunca tuve, por cierto -se excusa con la sumisa sonrisa de la alumna aventajada que se sabe bien la lección pero que ha tenido un pequeño lapsus-; lo mejor que puedes hacer es preguntar a tu nodriza por los Talleres Evolutivos.

- No tratamos de desalentar la intimidad –escuchamos decir a Claudine Lindsay, de vuelta en su despacho oficial-. Al menos no la intimidad emocionalmente autónoma. Es crítico que se enseñemos a nuestras jóvenes a no fomentar vínculos significativos, pues corren el riesgo de caer en las redes de la libido y la concupiscencia sexual. Sólo hay una cosa más deleznable que dejarse arrastrar por la lujuria; y es continuar dando pábulo a esa falacia tan propia de los tiempos del Patriarcado a la que denominaban amor... 

Publicado la semana 27. 02/07/2018
Etiquetas
U Can't Touch This - MC Hammer , No men beyond this point , De noche, En la cama, Con ganas
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