Semana
12
Rubén Chacón Sanchidrián

RELATOCRACIA - El comienzo de una nueva Era

Género
Relato
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¡EL

FÚTBOL

HA

MUERTO! –era como si la voz del mismísimo Dios hubiera clamado en la oscuridad del estadio.

Una minúscula chispa cobró vida en el centro del campo. La luz que irradiaba apenas alcanzaba para iluminar el círculo central. A pesar de su menudencia, el centelleante estruendo que crepitaba en su interior bastaba para ensordecer a la multitud que abarrotaba el Camp Nou, haciendo inaudibles hasta los alaridos de los más entusiastas.

Sin previo aviso, aquel insignificante destello se transformó en el epicentro de una estentórea tormenta eléctrica: como si el mismísimo puño de Zeus se hubiese materializado sobre la medular, un haz de fulminantes rayos partieron en direcciones opuestas. Siete hacia cada lado, dotando de vida galvánica sobre el terreno de juego a los catorce titanes que se enfrentarían en un duelo sin cuartel.

Catorce semidioses irguiéndose simultáneamente sobre su rodilla derecha, ambas manos apoyadas sobre el suelo, la cabeza encogida, plegada sobre el pecho, en perfecta sincronía, extienden ahora sus brazos hacia lo más alto. De cada dedo parte un meteoro. 140 relámpagos que anegan de luz el estadio, que inundan de fulgor el cielo. El mundo entero conoce ahora su posición y se rinde a los pies de sus héroes.

 

¡BIENVENIDOS

A

LA

ERA

DEL

HADO!

Una atronadora ovación recorrió la grada del coliseo de la capital catalana. Se podría decir que los más de 200.000 altos ejecutivos que asistieron, en 2036, a la 49ª Edición del Mobile World Congress lo hicieron con una sola idea en mente: poder estar entre los escogidos para presenciar aquel evento llamado a cambiar para siempre la concepción del deporte espectáculo.

Los asistentes –en su mayoría hombres enfundados en costosísimos trajes de firma; ataviados con el exclusivo último modelo neoclásico de lentes de realidad aumentada; clones del Agente Smith de Matrix, replicados hasta el delirio- puestos en pie, bramaban y pataleaban poseídos por ese atávico demonio que susurra en el oído de los elegidos, haciéndoles saber que el resto de la masculinidad se dejaría despellejar por ocupar su lugar en ese preciso momento.

Tan pronto como el disco de luz descendió sobre sus cabezas, los gladiadores de uno y otro bando comenzaron a ejecutar sus habilidades especiales, destinadas a derribar y aturdir a los integrantes de la escuadra contraria. De sus puños brotaban espectaculares haces de luz-fuerza que se desplegaban en todas direcciones. Descomunales descargas de plasma que recorrían frenéticamente la arena hasta alcanzar los graderíos. Inmensas bolas lumínicas que aullaban como cañonazos, elevándose y perdiéndose en la oscuridad de la noche barcelonesa –placenteramente tibia tratándose de febrero-, en el preciso instante en el que parecieran destinadas a colisionar contra el extasiado público, provocando que no pocos llegaran a perder el conocimiento a causa de la exaltación.

Pero algunas de aquellas salvajes andanadas luminosas impactaban sobre los atléticos cuerpos de los competidores menos precavidos, quienes salían despedidos y quedaban suspendidos momentáneamente en el aire, estremeciéndose entre escalofriantes convulsiones. A medida que los miembros de un mismo equipo recibían abnegadamente aquellos atroces latigazos de luz, la barra de energía, que servía de travesaño para la portería que defendían a muerte, iba cambiando de tonalidad hasta alcanzar el rojo vivo.

Tras un despiadado intercambio de golpes a distancia, y coincidiendo con el instante en que una gigantesca llamarada prendió sobre el larguero del combinado local, el ariete del equipo, portando el disco de luz en su mano derecha, conseguía alcanzar con éxito las proximidades del área contraria, tras atravesar medio campo como una exhalación. Solo entonces aquel ídolo se detuvo en su carrera para ejecutar una abigarrada coreografía que parecía extraída de una fantástica película de kung-fu.

¡Observen ahora! –gritó una voz femenina en el interior de uno de los acristalados palcos VIP que frisaban todo el contorno superior de las gradas, atrayendo la atención de un grupo de despistadas mujeres de negocios angoleñas, más entusiasmadas con el exuberante buffet de la sala que por las gestas que estaban teniendo lugar sobre el campo de batalla-. ¡No se pierdan detalle de lo que va a suceder a continuación…!

Alrededor de aquel coloso descendió un cegador campo de fuerza que repelió a todo rival que pretendió infructuosamente impedir que el crack conjurase su golpeo especial. Aquellos pocos asistentes al duelo que habían aguantado hasta ahora sentados en sus butacas se alzaron sobre sus pies, para unirse en aquella extraña danza que, además de la superestrella en el terreno de juego, interpretaba simultáneamente y en perfecta coreografía una centena de millar de almas.

¡¿Qué hacen?! –preguntó francamente asustada una de las ejecutivas africanas incapaz de completar la trayectoria de un niguiri desde su mano hasta su boca.

Magia –respondió extasiada la anfitriona-. Hacen magia…

Era como si una inmensa bandada de luciérnagas danzarinas hubiese tomado posesión de la grada al completo. Cien mil pares de guantes hápticos cobrando vida a medida que se ejecutaban los movimientos ensayados decenas de veces en la intimidad. Cien mil pares de rayos brotando de los cien mil pares de manos de los espectadores con un único destino: transformar a un simple humano en un ser divino. Propulsar su golpe maestro mediante una conjunción de energía cósmica. Cien mil pares de finos hilos de luz envolviendo al ídolo local en una magnífica crisálida, propiciando una metamorfosis hercúlea. El triunfo de la voluntad colectiva en vivo y en directo.

El crack, levitando muy por encima del resto de competidores, transmutado ya en superhombre por obra y gracia de sus fans, adoptó parsimoniosa y elegantemente una posición de lanzamiento que habría sido la envidia del mismísimo Mirón de Eléuteras. Para cuando el aro de luz abandonó supersónicamente la mano del discóbolo galvánico, la tierra bajo los pies de los gladiadores comenzó a resquebrajarse, como si aquel disco fulgurante hubiese hecho mella sobre el punto caliente de una falla tectónica. El guardameta rival poco más pudo hacer aparte de volar fuera del alcance de la onda expansiva de aquel hadouken para cuando éste desintegró la portería que hasta ese momento defendía…

El coliseo blaugrana estalló de júbilo, mientras el negro cielo barcelonés se convertía en un gigantesco marcador que ya reflejaba la ventaja de los hados locales. Momento que algunos de los espectadores más comprometidos con su equipo, aprovecharon para adquirir, a través de un intuitivo menú contextual, más energía con la que propulsar y evolucionar a los integrantes de la escuadra de sus sueños.

En el interior del palco VIP -donde se estaba llevando a cabo una trascendental joint venture que cambiaría para siempre el curso de la historia, a pesar de que ningún libro sobre la materia se haya hecho eco de ella-, el grupo de boquiabiertas ejecutivas angoleñas no cabía en sí de asombro. Definitivamente habían perdido el apetito por los jugosos manjares con los que les habían obsequiado. Sin embargo, Kumiko Kikuchi, la avezada directora de marketing de HadoCorp, supo interpretar a la perfección el nuevo tipo de hambre voraz que manifestaban los ojos de sus distinguidas huéspedes…

¿Comprenden ahora por qué las hemos invitado a venir? –el sistema nervioso de las angoleñas no daba para más que para asentir obedientemente sin pestañear ni apartar los ojos del terreno de juego, donde el titánico duelo acababa de reanudarse- ¿Comprenden ahora por qué HadoCorp y Labelly deben caminar de la mano…?

Alcanzo a atisbar cuáles podrían ser algunas de las posibilidades –confesó la poderosa Isabela dos Santos, que encabezaba la delegación centroafricana, y había conseguido recuperar la compostura-. Pero, ¿por qué Labelly y no otras marcas de cerveza con mayores cuotas de mercado a nivel mundial?

Supongo que se refiere a Buddy –indagó Kumiko, y como la dueña de Labelly asintiera discretamente, continuó diciendo-. Es cierto que Buddy es la marca preferida por los hombres en todo el planeta. Sin embargo, Ladies’ Best Ally, Labelly, es, como usted muy bien sabe y como su propio nombre indica, la marca favorita de sus mujeres, esposas, novias, etc. En resumen, de las prescriptoras y, mal que nos pese reconocerlo, las que terminan comprándolas para ellos –Dos Santos volvió a asentir, esta vez con mayor firmeza-. Sin olvidar que, en su última junta de accionistas, ustedes mismas reconocieron que, hoy por hoy, Labelly es la marca de cerveza con mayor potencial de crecimiento en la próxima década.

Y usted, ¿cómo sabe todo eso…? –inquirió divertida la empresaria angoleña.

Señora dos Santos, usted sabe perfectamente que HadoCorp posee el 5% del accionariado de su empresa –respondió tímida y diligentemente Kumiko-. Lo que aún no sabe es que la razón por la cual les hemos invitado a estar aquí esta noche es para anunciarles nuestra intención de adquirir una cuarta parte de los títulos de Labelly. Convirtiéndonos en el segundo mayor accionista de su empresa, sólo por detrás de usted misma.

¡¿Ah, sí…?! –preguntó Isabela, esta vez francamente sorprendida por la noticia, tratando sin éxito de disimular su nerviosismo-. ¿Y se puede saber cómo tienen pensado hacerlo…?

Será un placer –replicó la oriental inclinándose en actitud reverencial, al tiempo que extraía del bolsillo de su chaqueta el mismo y exclusivo último modelo neoclásico de lentes de realidad aumentada del que ya disponían en primicia los asistentes a la 49ª World Mobile Congress de 2036-. A cambio de un 20% adicional de acciones de Labelly, nosotros le haremos entrega de 5.000 millones de estos juguetitos, para que ustedes puedan llevar a cabo la operación de fidelización de clientes más agresiva jamás vista a nivel planetario, y desbancar definitivamente a su principal competidor en su lucha por el liderazgo mundial del mercado de la cerveza- Y, como Isabela dos Santos no fuera capaz de articular palabra, Kumiko continuó diciendo-. Usted ya ha visto con sus propios ojos lo que estas gafas son capaces de hacer. Pero, ¿por qué limitarse a un estadio de Hado, cuando uniendo nuestras fuerzas podemos ponerle a cada hombre de este mundo un par de lentes mágicas sobre la cara y una cerveza bien fresquita en la mano…, en el confort de su propia casa…?

… -Isabela dos Santos asentía visiblemente excitada, simulando que trataba de asimilar las repercusiones que esta alianza tendría. Pero lo que en realidad estaba intentando con todas sus fuerzas era reprimir las ganas de saltar de júbilo que aquella noticia le provocaba. ¡¿Superar a Buddy en su propio terreno?! No podía esperar más para ver aquello…- Lo cierto es que, antes de tomar cualquier decisión, necesitaría conocer con mayor profundidad los detalles técnicos y el alcance de la operación… -exigió recuperando la compostura.

Por supuesto –exclamó entusiasmada Kumiko-. Precisamente por eso está aquí esta noche con nosotras la verdadera artífice de este milagro. Nuestra genio particular –Y haciendo una seña a una de las ejecutivas de HadoCorp, llamó a…- ¡Claudia! Claudia, por favor, ¿serías tan amable de acompañarnos…? –Tan pronto como la interpelada se aproximó, Kumiko hizo los honores-. Señora dos Santos, le presento a nuestra ingeniera jefa de sistemas, Claudia Löffler.

Publicado la semana 12. 19/03/2018
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Lord of Trance - Tommy Trash (https://www.youtube.com/watch?v=WNtW1V8y-Ks) , Matrix, Champions League, Street Fighter, Tron , De noche, En la cama, Con ganas
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