Semana
10
Rubén Chacón Sanchidrián

RELATOCRACIA - Huelga de vientres

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- 3, 2, 1… ¡Estamos en las redes!

(Plano detalle de un smartphone. Cantarina y entusiasmada, la voz en off de una reportera va desgranando en directo los mensajes que aparecen en la pantalla del teléfono móvil).

- “Todo preparado para la asamblea de esta tarde!”, teclea Marcela desde el corazón de Buenos Aires. “Os paso un enlace con las últimas informaciones que aparecen en las redes sobre Escocia y todas sus movilizaciones”, añade Lynn al grupo de Uatassap. “Espero que esta protesta sea tan increíble como la Women’s March del año pasado”, escribe Naoko, desde Tokio. “Cogiendo fuerzas antes de tomar la ciudad”, imprime Aroha sobre una foto que ha subido al hilo #SoDoI, desde Auckland, en la que aparece compartiendo una pavlova con su amiga Marama.

>> Todas llevan semanas preparándose y preparando al mundo para la gran protesta feminista de esta tarde –el plano del smartphone se abre para encuadrar una escena en la que la periodista aparece rodeada de mujeres correteando de un lado para otro, desplegando pancartas o reunidas en nutridos grupos de trabajo-. Nos encontramos en la sede central de la organización antinatalista ChildFree en Wellington, donde miles de voluntarias ultiman los preparativos para la primera de las grandes manifestaciones que, en apenas una hora, comenzarán a extenderse al compás de los husos horarios por todo el planeta. Una marcha feminista non-stop y sin fronteras, de Nueva Zelanda a Canadá, desde Argentina hasta Japón, de Sudáfrica hasta Islandia…

>> En cada rincón del mundo, políticas, artistas, activistas y mujeres anónimas quieren dejar una cosa clara en este Día Internacional de la Mujer: "Sin nosotras se para el mundo" -continúa la reportera, esta vez acaparando ya todo el enfoque-. Y nunca mejor dicho, porque desde primera hora de la mañana en toda Oceanía y el este asiático, el seguimiento de la huelga feminista ha sido total. A medida que avance el día, se espera que el resto del mundo siga su ejemplo y ni una sola mujer en todo el planeta mueva un solo dedo para hacer lo que el sistema espera de ellas. Han sido 12 horas apasionantes y aún tenemos por delante otras tantas no menos emocionantes, en las que se desplegarán por todo el mundo marchas y actos en más de 180 países, en una jornada protagonizada por las mujeres que promete pasar a la historia.

>> Se espera que las manifestaciones de hoy sean más multitudinarias que nunca, gracias a la fuerza que ha logrado la causa feminista tras los escándalos destapados por el movimiento #ChildFree, que lleva años denunciando casos de ataques contra las mujeres que han optado voluntariamente por renunciar a ser madres –la voz de la informadora acompaña ahora a una secuencia de imágenes muy explícitas y extremadamente violentas, en las que aparecen los rostros ensangrentados de mujeres arrestadas, maltratadas, algunas de las cuales claman con furia; en otras yacen desfallecidas, muertas quizás…

¡El patriarcado está aterrado! Y motivos no le faltan –exclama Virginie Dorantes, la popular lideresa del movimiento antinatalista, en unas ya célebres imágenes de archivo-. Desde que tengo uso de razón he participado en cientos de iniciativas feministas. Pero es la primera vez que veo en toda mi vida que un movimiento encabezado por mujeres se expande así, casi a la velocidad de la luz. En menos de un lustro, más de una cuarta parte de la población femenina del planeta ha decidido esterilizarse, en una demostración de coraje sin precedentes en la historia. Y convertirse así en un ejemplo de empoderamiento para el resto de nosotras. Para aquellas que no pueden o no se atreven a dejar de ser cómplices de un régimen que nos trata como meras incubadoras, a través de la cuales seguir trayendo esclavas a este mundo, o carne de cañón para las interminables guerras machistas, principal motor del sistema económico patriarcal.


>> La Mama Pacha no puede más. Llevamos mucho tiempo, demasiado, abusando de su generosidad –continúa exhortando la cabecilla neomalthusiana, en el vídeo con mayor número de visualizaciones y descargas de la historia de la Deep Web-. Los informes sobre los límites del crecimiento del Club de Roma llevan más de medio siglo advirtiendo acerca de las catastróficas consecuencias medioambientales derivadas del incremento indiscriminado de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la sobreexplotación de los recursos naturales… Funestas causas y efectos todavía más desastrosos, que son características inherentes de un sistema, el patriarcal, al que urge poner coto. Gracias al coraje de nuestras hermanas, estamos consiguiendo darle un respiro a la Madre Naturaleza, logrando una hazaña histórica, al revertir la curva, hasta ahora siempre ascendente, del crecimiento poblacional. Necesitamos más mujeres valientes que se sumen a nuestra causa, de manera que, para finales de este siglo, consigamos eliminar el lastre de la superpoblación planetaria. Nuestro escenario ideal es regresar a valores de 1960, cuando la Tierra albergaba menos de tres mil millones de habitantes y había espacio, recursos y oportunidades para todos, lo que supone reducir en tres cuartas partes la actual población planetaria.

>> Pero no será fácil –advierte de nuevo a cámara la cronista-. En Honduras, en Marruecos, en Kurdistán, al igual que en decenas de países, las mujeres saldrán a la calle para gritar por una remuneración salarial justa, la reinstauración del aborto y el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos, conscientes de que tendrán que hacer frente a una gran represión policial.

>> El Gobierno está respondiendo a las protestas de las mujeres con una violencia injustificada -se lamenta una activista hispanoparlante cuyas declaraciones han sido subtituladas al inglés-. En Tegucigalpa, el feminismo no ceja en su empeño por hacerse oír tras los duros enfrentamientos vividos durante el 8M del pasado año con las fuerzas del ejército. En Chile preocupa y mucho este 8 de marzo porque, es el mismo día en que el Gobierno del país ha decidido adherirse al TPP 57. Este acuerdo internacional es una nueva bofetada a las mujeres, porque reafirma todas las medidas neoliberales que precarizan aún más el empleo femenino, prohíbe cualquier tipo de aborto y exonera de responsabilidades penales a los hombres que violan a sus mujeres cuando estos alegan ante la judicatura intenciones reproductivas.

>> Y es que de una década a esta parte –continúa narrando la voz de la periodista, mientras unas gráficas vertiginosamente ascendentes impregnan la pantalla-, se han incrementado exponencialmente los casos registrados de violaciones domésticas. Como se puede apreciar en los indicadores que nos muestran las compañeras de producción, de las menos de 5.000 denuncias presentadas por mujeres violadas por sus maridos en 2025, la cifra se ha disparado un mil por ciento hasta superar las 50.000 demandas registradas en todo el mundo a lo largo del año pasado. Como explica Mathai Djebar, la representante africana del movimiento FatherLess…

>>  Los hombres no pueden soportar el hecho de que las mujeres hayamos decidido prescindir de ellos a la hora de concebir y elegir libremente el sexo de nuestras futuras hijas. Desde tiempos remotos, en África, ha sido de las mujeres de quienes ha dependido el sustento de nuestros hogares, la gestión de la economía familiar y la educación de las futuras generaciones. Mientras que los hombres, en poco o en nada contribuían al desarrollo de nuestras comunidades. No es de extrañar pues que, desde que las técnicas de reproducción asistida y selectiva de FatherLess se implantaron en África, cada vez más mujeres hayan optado por ser madres solteras de hijas libres, como ya viene ocurriendo desde hace más de una década en el resto del mundo. Las africanas no estamos haciendo otra cosa que acatar al pie de la letra uno de los preceptos del patriarcado neocapitalista: la obsolescencia calculada. Y son los hombres, con su actitud intransigente y hostil, quienes se están ganando a pulso la programación de su fecha de caducidad. Según nuestros cálculos, solo con que esta tendencia se mantuviese, para finales del siglo XXI, los hombres apenas representarían el 20 por ciento de la población africana. Así que, hasta cierto punto, es lógico que estén alarmados.

>> Nos encantaría seguir recogiendo, porque teníamos muchos más preparados, testimonios y declaraciones de activistas de distintas partes del planeta –explica la reportera a cámara recuperando la conexión-. Pero observamos que ya se dirige hacia el estrado Virginie Dorantes, la lideresa del movimiento Childfree, que se ha desplazado hasta Wellington para encabezar la primera de las miles de manifestaciones feministas que se sucederán a lo largo de la jornada en todo el mundo. Vemos que ya se ha situado junto al atril –y las imágenes recogidas por la cámara así lo atestiguan-. Escuchemos sus palabras…

>> Se está librando una guerra mundial. Pero no se trata de la tercera guerra mundial. Porque la guerra mundial de la que os hablo lleva asolando este planeta desde mucho antes que las dos primeras. Es una guerra mundial cuyas víctimas son las mujeres. Y hoy hay convocada una huelga femenina también mundial. Una huelga que es más que justa. Porque lleva siglos esperando. Una huelga que ha sido, es y será, estoy segura, un éxito rotundo; sin precedentes… Y, sin embargo, una huelga que sé que a muchas de vosotras –a mí también- os sabe a poco. Como seguramente le parecería insuficiente a las más de 100.000 mujeres que cada año mueren a manos de un hombre en el mundo. Feminicidios a los que hay que sumar los casos de cientos de miles de mujeres que anualmente sufren ataques cuyo objetivo era causarles la muerte. Feminicidios y tentativas de asesinatos machistas a los que hay que agregar las millones de denuncias de mujeres maltratadas, esclavizadas y sometidas a trata sexual, para ser subastadas y vendidas por las mafias machistas, que lamentablemente nunca llegan a producirse.

>> La violencia contra la mujer, con diferente intensidad según las culturas y los países, es universal y transversal. La oligarquía machista domina todos los poderes. Las grandes religiones desempeñan un papel nefasto y cómplice en la sumisión de la mujer. No se conforman con excluirnos de las jerarquías eclesiásticas, no les basta con impedirnos ser sacerdotisas, no se contentan con disponer de nuestros cuerpos a su antojo, sometiéndonos a un estricto control…, las mujeres no sólo nos ponemos al servicio de los clérigos, sino que, con no poca frecuencia somos explotadas por ellos en todos los sentidos.

>> Las grandes iglesias deberían pedirnos perdón públicamente por el maltrato secular y la persecución a que nos han sometido a las que hemos intentado llevar una vida libre e independiente. Perdón por el acoso y el escarnio del que fuimos blanco las que tomamos la iniciativa de expresar nuestro deseo sexual, máxime cuando ese deseo no se correspondía con el patrón heterosexual. En un pasado no tan remoto, miles de nosotras fuimos torturadas y ejecutadas… Me gustaría deciros que hablo de algo que ocurrió hace siglos. Pero, lamentablemente, a día de hoy, la situación es aún peor, toda vez que los líderes de las tres grandes confesiones, que siempre se han opuesto a las políticas de planificación familiar, acaban de manifestar públicamente su apoyo a las execrables medidas machistas de fomento de la natalidad suscritas por 57 países que no tienen ningún escrúpulo en despenalizar las violaciones domésticas. “Coito legítimo” lo denominan los muy hipócritas…

>> Se está librando una guerra mundial contra las mujeres. Y nuestra respuesta es una huelga femenina mundial. Una huelga que es más que justa. Pero que, a la luz de las injusticias y las desigualdades perpetradas por los machos durante siglos, no necesita ni debería necesitar justificación. Porque, siendo como somos la mayoría de la humanidad, si las mujeres sumáramos las iniquidades y actos depravados de los que hemos sido víctimas a lo largo de la historia, con solo alzar al cielo las estadísticas, nos sobrarían motivos para protagonizar una revolución. Una revolución que…

NO SIGNAL

Un mismo mensaje aparece impreso en millones de pantallas de todo el mundo simultáneamente.

La misma leyenda que apareció en otras miles, millones, cientos de millones, miles de millones de pantallas durante los minutos, horas, días y años que sucedieron a este acontecimiento.

En un detenido análisis del último segundo de grabación, antes de que se perdiera la señal, se puede apreciar, sin ningún género de dudas, el cegador destello de una deflagración, una inclinación anormal del encuadre, justo antes de que la cámara se desintegrase junto a la operadora que la manipulaba. Al igual que lo hicieron las decenas de miles de mujeres que se congregaron aquel 8 de marzo de 2036, en la ominosa jornada que en los libros de historia ha pasado a conocerse como la Masacre de Wellington.

Nunca más volvió a convocarse una huelga feminista.

Nunca más volvió a celebrarse el Día Internacional de la Mujer.

Nunca más volvió a ser necesario…

Publicado la semana 10. 05/03/2018
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Yo por ellas, ellas por mí , 8M, 11S, 15M , De noche, En la cama, Con ganas
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