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Román

El No Dormir (Formas del Insomnio y Fragmentos de Pesadilla, Acto 1º-Toma 1ª)

EL NO DORMIR (Formas del Insomnio y Fragmentos de Pesadilla, Acto 1º-Toma 1ª)

 

Cansado por impotencia; insomne irresoluto, decidí poner fin y alcanzar la culminación del sueño en una u otra forma.

Caer. Desfallecer. Descansar. Soñar. Conceptos ajenos a mi persona.

En esta situación ya extrema, mi vida y cordura dependían de ello. Tanto más daba la inconsciencia que la muerte; seguir así no podía. Eones ah…

Empecé por lo simple, primer paso de arduo y sacrificado plan: tumbarme, relajarme, despensar y bajar las persianas de los párpados.

Nada.

Estas finas membranas se resisten y recogen a su antojo. Filtran demasiada luz incluso en esta pseudo completa oscuridad.

Me cubro con antifaz y aprieto su lazo mientras sonrío recordando el antiguo uso sexual; cuando todavía tenía fuerza para tales y tamañas hazañas.

Impertérrito, sigo.

Pongo más ropa y trapo sobre mi blindado rostro completando venda de momia.

¿Por dónde entra la luz?

¿Por qué no puedo quedarme en blanco y vacío?

Mi mente es centrifugadora tras ojos cerrados…

Sin renunciar a más capas, tiro un armario, lo invierto para convertirlo en ataúd y lo clausuro a mi paso.

Reposo.

Inútil.

Cuento la respiración entre cada nuevo intento, me doy minutos para culminar oportunidades. Nada cambia.

Me traslado al sótano del edificio buscando un mejor cobijo, y reconstruyo escenario retornando a vampiro y volcando todo cuando veo y puedo sobre mí para quedar soterrado.

Espero y aguardo.

No. No. No y no y ¡NO!

Busco más profunda caverna.

Recorro transportes suburbanos, proyectos de bunkers, ciudades arañas antañas sepultadas; los cimientos mismos de la civilización. Accedo a cuevas inexploradas por arcaicas culturas y juego a espeleología. Todo ello en pijama y antifaz.

Nunca se vio antihéroe tal y con tanta determinación.

Profundizar. Profundizar. Profundizar.

Me juego el físico y pongo millas entre yo y la superficie, quedando la mar muy por encima. Ahogo los zarcillos de claridad que se cuelan rebeldes, aplasto entre estratos bichos y parásitos bioluminiscentes que no tienen padrino de nombre científico.

Me aposento y acomodo en barro de roca. Pasé la corteza y estoy entre mantos.

Aguardo.

Parece que llega.

Fracaso.

Busco la gruta tobogán definitiva y sigo añadiendo mundo sobre mí. Más.

Y más.

Y más.

Desciendo imposible e improbable hasta llegar a punto neutro.  

Solar. Claustrofóbico. Equidistante. Núcleo. Centro.

Ciego.

¿Cuánto hace que no veo?

El cuerpo se relaja y la tierra me abraza y arropa con afilados minerales; un masaje recio que profana mi carne y consigue el premio del bostezo.

Me noto ausente.

¿Es esto el preludio del sueño? ¿Aquesta laxitud…?

Me entrego mientras mi organismo es mío y es suyo y es mundo y es vuestro.

Me alcanza la paz.

Fluyo

Floto

Caigo

Giro

Vuelo

Dormiré aquí, en el seno, para los restos. Mientras mis venas y sangre se contagian con la esencia del planeta, que comparto y me comparte. Que me riega para naturaleza y mares. Expandiendo la conciencia inconsciente. Lo que nunca supe que fui y seré.   

Mis pesadillas se convertirán en desplazamientos de placas tectónicas, desastres incontrolables, caos…

Mi tranquilidad, un regalo de mansa evolución e inesperadas sorpresas.

Así os dejo y me dejo.

Hasta un mañana…

 

 

 

Publicado la semana 50. 10/12/2018
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