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Román

Cuando llegas tarde.

CUANDO LLEGAS TARDE…

 

Que todo se torna en revés y el reloj acelera que te corre y come.

Que tropiezas inesperado con urgencias y esquinas improbables.

Que cada paso te acerca a un retroceso en desastre.

Que caen los husos e instantes.

Que la casa se hace grande y tu pequeño y la salida remota e inánime.

Que recuerdas olvidos con las prisas para que órdenes y pasos sean discordantes.

Que planificas mental cronografía y la desafortuna te vuelca.

Que tras la involuntaria ducha fría ese pantalón que se invierte, esas llaves a la fuga, ese resbalón cobarde, ese meñique del pie que se deja en el camino y ángulo.

El ascensor que tarda y retarda.

Los semáforos no ayudan.

Cada decisión es mala.

El cambio de transporte falla.

El tren esperanza no arranca.

La gente se acumula en lento tráfico.

Tus pasos de ritmo ya no acompañan…

No pueden, no saben, y callan.

La paciencia se larga y cansa.

Ya casi cerca, y tan lejos…

Así avanzas.

TIC

TAC

TIC

El peso del tiempo te aplasta.

La precipitación es solo tuya, te ama.

¿Qué más puede podría?

Cuando son metros la distancia…

Numen llueve del cielo, gigante, titánico, inoportuno.

La tierra terremotea parapor ello.

Lo recibe y celebra y en ola de asfalto y cemento se alza.

La carne del planeta se abre y todo lo traga.

Grietas y bocas…

A centímetros. Tu objetivo. Tu cita. Tu no destino.

¡Aguanta!

Avanzas contra marea y tempestades, muerte y catástrofe.

Bajando centro de gravedad, ejerciendo fuerza innata, insistiendo en el esfuerzo mientras la realidad se desmorona y desbarata.

¡UN

POCO

MÁS!

Pasas la puerta y dejas atrás el estruendo.

Un segundo de paz.

Uno.

No más.

Las ves. Aguarda pizpireta, fuera de incomodidad por el retraso. En conociéndote y reconociéndote.

Feliz.

Hasta que llega la inevitable nada.

La vida nos arrasa en emboscada.

El cielo se une al suelo en suspiro.

Aplasta y encharca.

Caes, exudas, cubres, mueres de héroe.

Protegiendo su cuerpo como nadie podría. Siendo capa y muralla.

Su aliento es tu despedida.

Su voz, tu senderó sólo de ida.

.

.

.

Pero

Pero e incluso quizá

Si hubieres salido un momento antes, previsto mejor cálculo…

¿La existencia aún sobreviviría?

Publicado la semana 46. 13/11/2018
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I
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