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42
Román

Dos bises antes de marchar...

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DEL CORAZÓN A QUIEN QUIERA ESCUCHAR

 

Os hablo desde dentro de un pecho muerto. Estoy abandonado por falta de fe.

Intento demostrar que funciono, que aún existo. Pero el cerebro no me permite delatarme.

Sé que con un solo cambio de ritmo, con una pequeña ansiedad, romperé el muro de frío y devolveré el calor.

Me permiten lo mínimo en mi celda de carne para alimentar el odio, el resentimiento. La venganza.

Yo, a base de suspiros, intento insinuar que algo va mal.

La vida no es posible sin mí.

No soy, somos así.

Tengo que ejercer mi fuerza.

No soy víctima, soy dominador.

Me obligo y obligo a resonar.

Un parón en el cadente caminar confirma mi pequeño éxito, seguir en la lucha.

Cualquier pensamiento sin relaciones con mi sentir es mentira. Es un engaño para mantenerse en pie cuando uno debe caer.

Grito. Alto. Fuerte. Contundente. Esperando que el eco llegue donde debe.

Hablo una verdad que siempre hemos combatido. El dolor es una parte, no una justificación.

Me uno a la respiración, a las pulsaciones que desean ascender para anular el sentido.

Y este, en el último momento, se suma. Detiene el golpe antes que yo detenga todo.

Volvemos a ser una familia. Un organismo pluricelular. Una mente, varias voces, una decisión.

No puedo ser esto.

Pero casi no puedo evitarlo.

El último acuerdo duele, más que ninguno. Incluso ella.

Aquí se para. Aquí se acaba.

Lo siento sin servir de nada.  

 

¿POR QUÉ? SIEMPRE, ¿POR QUÉ?

 

 

*********

 

 

PERDIDO

 

Oscuridad.

Sueño.

Falso descanso.

Una luz.

Me ciega.

No veo.

Ahora sí.

Primera imagen.

Sus ojos.

Sus profundos ojos donde millones se pierden.

Su rostro.

Su sonrisa….

¿Es para mí?

¿Esa sonrisa por fin es para mí?

¿Estoy despierto o estoy dormido?

¿Estoy vivo o ya he muerto?

No puedo creerlo, porque no creo en nada, y eso es armadura y castigo.

La verdad se esconde tras mis párpados, en una parte oculta de mi mente que no es mía.

Digo que lo siento, me oigo, pero no sé por qué.

¿Qué siento y que no?

¿Qué es y quién soy?

¿Sigo siendo yo o soy parte de otra cosa, de otra persona?

No lo entiendo.

Sabiendo todo lo que sé, no sé nada.

¿Soy yo?

¿Soy ella?

¿Soy nada?

Estoy perdido.

Y ahora sí que lo siento…

 

Publicado la semana 42. 18/10/2018
Etiquetas
Sentimientos y coses antiguas
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