Semana
38
Román

El Día que fui Viejo´s...

Género
Relato
Ranking
1 90 4

EL DÍA QUE FUI VIEJO´S

 

Lo recuerdo desde el alzhéimer.

Decidido en impaciente y pronta mañana. Aburrido por el lelismo habitual y la rutina comunitaria y cíclica:

“Haz

               Sé

                              Dame

                                            Demuestra

                                                                          Vive”

Así que:

Me introduje en agua por meses hasta el nivel de papa piel arrugada y arrobada mente.

Estrujé mis sienes con preocupaciones ajenas convocando canas profusas y arrugas que son cráteres.

Exprimí articulaciones y riñones para pudrirme por dentro. Rígido y no elástico.

Torné mi olor a caduco fermentado en descomposición.

Cuando volví al espejo, ¡éxito! Viejo. Reflejo. Colgante pellejo.

Allí estaba mi yo terminal:

Ajado

Gastado

Cascado

Despojo en reposo de pliegues desagradables a la vista y tacto que se mueven con la brisa y el hálito. Encogido y añejo y reducido por voluntad propia. Perdida toda definición corporal y anatómica. Más bulto y bulbo que homínido. Más hueso que peso.

Ancianizado.

Salí a la calle

Subió el respeto

Adapté mi verbo a la supuesta sabiduría por eras que no tengo, con frases sentenciosas y pretenciosas, con moralejas y batallas arcaicas.

Me doblegué a la queja y a la crítica de todo pasado fue mejor, a ver obras con ojo cínico, a masturbarme tras arbustos con pieles vírgenes estimulando mi flacidez.

No hubo queja

¡Podía hacer cuanto y como quisiere!

La fecha de nacimiento en bruma pretérita y la cercanía de la guadaña conceden incuestionable impunidad, fuera de ley y convicciones.

                              Todo está permitido

Arriesgué a delitos varios con el plagio de una demencia al azar, en cóctel desordenado mental. En fingiendo todo.

Abusé

Robé

Acosé

Insulté

Desprecié

                                            Todo lo que no era yo estaba equivocado

Tras regañinas poco severas me encontraba con chofer y asistente, siempre de vuelta a mi casa sin rejas.

No podía ser.

Estaba mal.

Algo.

La sociedad. La suciedad.

Yo

Me quité los años con espátula y ascos. Pasé el trance y tránsito con sacrificio solitario. Retorné al músculo, al pelo bravo y oscuro. Follé, nadé, salté, bailé y compuse música nueva y vibrante. Regresión adolescente en merecida compensación.

Costó años encontrar el equilibrio de mi balance para volver a ser reconocido como Yo.

Regreso útil. Detectado el mal, ahora soy purga.

Asesino en asilos con almohadas y sobredosis. Enveneno teleasistencias y fármacos, píldoras y purés. Apuñalo párpados revenidos en parques, los peores. Acecho ambulatorios…

Acabo con la vejez el cáncer. El cáncer de la vejez.

Sesenta es el tope. Iré bajando listones y décadas.

Para conseguir prosperidad.

Lo siento por tu abuela.

Publicado la semana 38. 19/09/2018
Etiquetas
De lo cruel a lo divino pasando las eras...
Compartir Facebook Twitter