30
Román

Curiosidad...

CURIOSIDAD…

 

Estoy viendo burbujas bullendo en la superficie del charco, en camino a clase.

Es un mini pozo nuevo, lo sé porque recorro este sendero a diario. Además, hace meses que no llueve.

Sigue burbujeando la charca de perímetro perfecto, redondel aritmético, como diría mi profesor.

Casi parece el despertar de un geiser, una futura erupción de ese líquido que parece demasiado denso para formar pompas y no lo suficiente para devenir en barro (lo sé, estudio muchas ciencias naturales).

Sigo mirando la ya antigua ciénaga en hora de retorno al hogar. Su actividad es agitada, sus aguas se remueven como si algo quisiere emerger de abismo acuoso arenoso.

Meto un palo para comprobar profundidad, densidad y temperatura (no, no tengo nada que hacer en casa. Sí, me aburro mucho en lo cotidiano).

Despide un calor frío o una gelidez volcánica; no sé describirlo mejor. No alcanzo a tocar fondo, y la rama era larga, mientras lo remuevo con dificultad como el caldero de una bruja. Su tacto se resiste a despegarse de mi piel cuando rozo la madera para comprobación. Es grumo y engrudo.

Paso una tercera vez por su lado, en el umbral del amanecer ahora; rutina escolar. Sigue ahí, anormal, provocándome. Niego el contacto directo, pero… sólo es un charco. Busco una vara más larga. Arrojo alguna piedra que se hunde en su sima. Me agacho para escuchar mejor. Acerco mi cara a su reflejo, rozo mi piel con su piel…

Me agarra, me atrapa, me absorbe, me cubre, me ahoga, me devora. Me hundo en su digestión eterna.

Esto no es un charco.

Publicado la semana 30. 26/07/2018
Etiquetas
Cuando todavía eras curioso/a
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
30
Ranking
1 252 12