Semana
45
Pela

INCIDENTE EN EL TREN DE LAS 17.45

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Era la segunda vez que cruzaban el pasillo con paso rápido y fuerte.

La primera vez fué para allá y la segunda, el regreso.

Eran dos y el que iba detras era de baja estatura, cabello algo largo por la espalda y con entradas por la frente. Cabello sucio, grasiento, gris. En su mano derecha viajaba una lata de cerveza.

El que iba delante era grande, muy grande. Lucía una cazadora de cuero marrón, de esas afelpadas. Demasiado abrigo para la temperatura reinante en el interior. No se estaba mal dentro del vagon.  

Esa fué la ida.

El regreso fue de a partes.

Primero el pequeño (guardaban el mismo orden de la ida, pero invertido), mirando al pasar a todos los asientos que tenía de frente y deteniéndose para mirar en los que le quedaban de espaldas. Eran miradas fugaces. Tenia ojos claros. Desapareció por la puerta comunicante del vagon.

El grandote emergió desde el otro extremo. Llevaba colgada del cuello una identificacion y su chaqueta estaba cerrada por la cremallera. A media altura. Su rostro era compacto y malavenido. Ojos demasiado juntos, cejas demasiado pobladas, barbilla demasiado ancha y prominente. Rondaria los 40 años. Sin mirar las butacas paso de largo y dejó oir su voz bastante fuerte. Un nombre. Eso dijo. Lucio.

Ahora era la tercera vez que pasaban. Los dos juntos. Casi corriendo.

No faltaba mucho para que el tren se pusiera en marcha. Un par de minutos, a lo más.

Se escuchó un ruido seco, un taponazo, un tronco partiéndose, algo así. Luego hubo un grito con voz de mujer y, momentos despues, más gritos, discordes, anárquicos.

A través  de la ventanilla ví pasar a los dos sujetos. Les miré y me miraron. El mas grande subió la cremallera casi hasta arriba. El más viejo (rondaría los cincuenta) arrojó la lata de cerveza a un cubo de basura, no en el compartimento de las latas. En otro. 

El tren había arrancado, pero aún no corría.

Media docena de policías subieron por varias puertas. Hubo preguntas, llantos, más gritos y ruido de botas que iban y venían.

Habían matado a alguien de un tiro en un vagón más adelante. La policía preguntaba que quién había sido. Todo muy confuso. Nadie pudo describir a los sospechosos.

Publicado la semana 45. 05/11/2018
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TODO UN PALO-LOS REDONDOS
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