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10
Pela

RELATOS Y RELACIONES

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Relato
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La última vez que le vi (esta semana) estaba intentando abrocharse un botón de la chaqueta de lana, tejida por su esposa. Le saludé y me sonrió como si me conociera de antes o como si recién nos presentaran.

Dice el médico que es bueno que, periódicamente, le visiten conocidos para ver si logra fijar imágenes, rostros, conversaciones en su desajustada memoria.

La familia, salvo Elena (su esposa), vive lejos y solo viene por navidades. Los amigos ya se han marchado de esta vida y los que no, están preparando el viaje.

Como él.

Me respondió con un tartamudeo inaudible.

Elena se fue de compras y nos quedamos a solas; yo, inquieto; él, desinteresado de mi presencia.

Le conté, como cada semana, sobre el clima, sobre la temporada de siembra, sobre su querido Real Zaragoza (no le dije que la próxima temporada, quizás, seguiría militando en segunda).

Le conté historias inventadas de gente que no sé si existe y que vive en un pueblo que no conozco. Hilvané algunos relatos, algunas anécdotas burdas y graciosas.

Él había abandonado el intento del botón y parecía escuchar con los ojos entrecerrados.

Las palabras acudían a mi boca y seguían construyendo relatos sin ningún tipo de vergüenza de mi parte.

Estuvimos así casi media hora, hasta que llegó su esposa con la bolsa del mercado y dijo: "Se durmió, esta pastilla nueva le da mucho sueño".

Me levanté de la silla, para despedirme, entre triste y satisfecho.

Mentir también puede ser una tarea más o menos positiva, aunque sea para un mentiroso compulsivo como yo.

O puede ser la misma mierda de siempre.

Publicado la semana 10. 05/03/2018
Etiquetas
El golpe , Amigos , Con calcetines de lana
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