Semana
26
P. G. López Ilich

Viajando desnudo a China y sin salir de casa (I)

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29 de Junio.

Cabemos muchos más de los doce que somos en este salón. 31º piso de un rascacielos, dando al parque olímpico de Beijing, donde vive una monja budista galardonada por la ONU. A un extremo de la mesa: una pantalla HD con el Mundial, y al otro: una estatua de dos metros de Guanyin, boddhisattva de la compasión, de hace más de mil años y de la dinastía Song.
   -Bueno, Yifa, ¿tú con quien vas?
   El olor a tarta de durian, fruta deliciosa pero con trampa, me quiere hacerme tapar la nariz.
   -Yo con nadie. Me gusta verlo, pero ecuanimidad siempre.
   -¿De verdad que no tienes ninguna preferencia?- pregunta Peter, que lleva trabajando bastantes años con Yifa.
   -Preferencia por el que gane.
   Me embobo mirando los lichis sobre mi plato. Hay cuatro, como los días que llevo aquí. Me quedan unos cincuenta y dos para volver al Estado Español, a la sierra, a… ¿casa?

   Llegué a Beijing el 25 de Junio. Hacía la misma temperatura que en Madrid: casi cuarenta grados, y había el mismo cielo que en Bristol: gris. No obstante, en Madrid el calor es seco, y aquí se te pega la camiseta; en Bristol, el sol se esconde, pero aquí batalla contra un abrigo de CO2.
  No sé si os acordáis de lo que hice el año pasado por China, o si alguna vez os lo llegué a contar. Si el año pasado completé Woodenfish.org/hbmlp como estudiante, este año he conseguido volver como staff. Un mes de experiencia monástica budista china: con clases sobre la historia y la doctrina del budismo, talleres culturales y práctica experiencial budista: meditación, peregrinaje, organización monástica. Puse mis habilidades a funcionar al máximo al escribir mi statement letter para convertirme en staff, y para mi sorpresa, aquí estoy, escribiendo esto desde un monasterio perdido por Wenzhou sin aire acondicionado, cuya cocina funciona a leña y con una historia que se remonta siglos.
   Aún un año después, describo la experiencia del Julio anterior con una palabra: intenso. Hay gente que dice que mis textos son transparentes, así que creo que conocéis la importancia de las experiencias intensas para mí, y quizás incluso mi adicción a ellas. He escrito muy muy muy poco sobre el Julio anterior, quizás adivinéis por qué. Tampoco sé cuánto de la anterior saldrá en lo que escriba este año. Sea como sea, ¡SERÁ! O eso espero.
  No quiero que esto sea un diario de viaje. A no ser que seas mi madre (y no lo eres porque ella no me lee) no te interesa saber qué hago de pé a pá. Vamos, qué aburrido. Aunque no tanto como mear en un baño con pétalos de rosa en el fondo.
  Nos invitaron a cenar (¿quién? Secreto profesional. Tendréis que hacer asunciones, atar cabos y asumir para adivinar, ¡adelante!) al restaurante de un hotel de al menos cuarenta pisos, aparca-coches uniformado y camareros con un inglés impresionante. Vinieron, y ojalá estuviese exagerando, unos doce platos. Muchos de ellos los podría describir, pero sin saber que llevan por pura ignorancia. Dicho eso, riquísimos. Después de terminarme el postre, helado de yogur de soja con frutos rojos y menta triturados, fui al baño a explorar, sin ninguna gana de mear ni cagar ni lavarme las manos.
  Los orinales tienen hielo en el fondo. Plantas que nunca había visto adornaban las paredes. Entro al váter: marca Toto Washlet. Me faltó tiempo para hacerle una foto, pero al abrir la tapa lo que vi superó con creces a la casualidad del nombre de la marca. Apunté, y los hice dar muchas vueltas. Aquí quedaría bien mentir: decir que cagué sobre pétalos de rosa, o que me acerqué a olerlos habiendo meado, pero lo que hice fue decirles adiós, en alto, al tirar de la cadena.
  Los días siguientes hubo reuniones, cenas colectivas y tareas pendientes antes de ir al monasterio, como hacerme con una tarjeta SIM: tras buscar mucho huyendo de turistas (laobaes como yo, vaya) consigo 20 gigabytes por 20 euros. He oído tu qué cabrón desde aquí.
  Habiendo vuelto a China un año después, me he dado cuenta que aquí uno se convierte en emperador. Si en el cuento de Andersen el emperador creía tener ropa y todo el mundo fingía que lo contrario, aquí todo el mundo finge que vas desnudo, porque el mundo te escanea de arriba abajo, te pide hacerse fotos contigo, te mandan a hija a decirte Hello.

[Los mosquitos han tardado casi una hora en localizar la luz de mi pantalla y será mejor dejarlo por hoy.]

30 de Julio

[Me dejé la barba, pero en la cabeza no hay pelo]

31 de Junio/1 de Julio

[Cama diez horas dos noches pasadas. Mover camas, limpiar cajones y armarios, reuniones de dos horas. 05:30h despierto y de 10:00 a 22:00 en Wenzhou aeropuerto esperando a students. 28 personas en minibús para 18 con todo el equipaje por montaña. 01:30h. Tantas cosas que escribir y revisar pero dormir, dormir, dor...]

Publicado la semana 26. 01/07/2018
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