Semana
07
Meri Catania

Sólo la verdad...

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Camino por el parque pensando que va contra mi carácter decirle a alguien lo que tiene que hacer. Sencillamente no me gusta. No creo que haya una única forma de resolver los problemas. No hay un camino ideal...Pienso en la Tierra, esférica y achatada por los Polos. Para llegar a un punto geográfico cualquiera tienes al menos 360 grados, 360 caminos diferentes de acceso. Y eso es por algo.

Si coges el Globo terráqueo, marcas un punto al azar y luego trazas un círculo que envuelva la esfera, todo el círculo se convierte en uno de esos caminos. Podría enrollar lana sobre ese círculo, sobre todo el globo terráqueo. Mi gata sería feliz con ese ovillo gigante.

      Llego a la puerta de la panadería. Me interesa el obrador . El dueño me está esperando nervioso. No para de hablar del susto. Me enseña la máquina. Me enseña todas las máquinas y se muestra preocupado. Quiere que vea que las protecciones están puestas.

Tomo nota de lo que veo. Me cuenta que había mucha sangre, que se había puesto todo perdido, que había costado mucho limpiar.

Me enseña sus manos, le faltan trozos de varios dedos. Lo he visto otras veces, en las carpinterías. Muñoncitos donde antes hubo dedos completos. No se si lo hace para asustarme o para reforzar su discurso plagado de “estas cosas pasan, mírame a mi”. Le aconsejo que no diga nada semejante en la Inspección de Trabajo. Los accidentes siempre se pueden prevenir. El empresario siempre es responsable de lo que ocurre. Lo último no se lo comento. Se lo dirá su abogado. No es necesario alterarle más.

Salgo del obrador al bar de al lado. Tengo muchísima sed. Me siento en la terraza y reviso mis notas al sol otoñal. Nunca he llevado obradores, soy más de construcción.

Días después quedo con el accidentado.

Es un inmigrante sudamericano que me dice que su abogado no le deja hablar conmigo. Le explico que soy el técnico de prevención de la empresa, que sólo quiero saber qué pasó, que se trata de evitar que vuelva a pasar. Me dice que no se acuerda. Que se desmayó. Le explico que tendrá un careo con el empresario en la Inspección de Trabajo, reitera que su abogado le ha dicho que no hable conmigo. Está nervioso y me pregunta qué tiene que decir en la Inspección. Le digo que sólo tiene que contar la verdad. Sólo eso.

Al salir de la entrevista con el trabajador me llama la atención un hombre con un gabán que toma una cerveza en el bar, cerca del obrador. Él no me conoce pero yo a él sí. Es el abogado que llevó el divorcio de Úrsula, mi actual pareja, el que les enfrentaba aún más para sacar tajada. ! Qué pequeño es el mundo!

Días después me llama el empresario para insistirme que ponga en el informe que la rejilla de la tolva estaba puesta, que yo mismo he visto esa rejilla. Pienso que da igual, porque ha habido un accidente y yo he sido avisado una semana después del mismo, cuando me ha enviado mi empresa. Pienso que no sé si estaba la puñetera rejilla y que me da igual porque el accidente ya se ha producido, y yo no estaba allí, ni tenía que estar. El hombre trabajaba solo. El pan tenía que salir.

Ander, uno de mis compañeros, me cuenta de un caso similar que tuvo, en el que el trabajador se subía a una silla para alcanzar mejor la tolva donde se mete la masa. No me acuerdo si mi accidentado es bajito o no.

Tengo que hacer el informe y no sé lo que ha pasado. No nos está permitido hacer suposiciones. Sólo hechos. El hecho es que el propio trabajador es el único que sabe lo que ha pasado. Trabajaba de madrugada, sólo. Luego le encontraron, llamaron a la ambulancia, a la Policía...

Redacto el informe y se lo envío al abogado del empresario. Me pide que cambie una palabra. Realmente no hay problema por cambiarla. La realidad no cambia. Es un punto fijo en un globo terráqueo. No se cual es el mejor camino para llegar a ella, pero yo tomo el mío.

Un trabajador ha tenido un accidente. El responsable es el empresario. Lo dice la Ley. Lo dicen los sindicatos.

Un trabajador inmigrante ha tenido un accidente. El responsable es el Gobierno... y el empresario. Lo dicen las ONGs.,,

...y la prensa. Y la gente que la lee.

El careo es a las once de la mañana.

Yo ya he realizado la investigación del accidente, he redactado el informe y se lo he pasado a la Inspectora. Sólo con los hechos. Todas mis suposiciones me las guardo para mi. 

A la una de la tarde recibo una llamada del dueño del obrador:

_ Gracias_me dice.

_¿Por qué?_le pregunto.

Porque al parecer el trabajador había cambiado su versión.

_ Quería sacarme dinero.

No le pregunto más. Elijo muy bien mis palabras:

_ Sólo he hecho mi trabajo. Pero me alegro que las cosas se hayan aclarado.

Cuelgo y suspiro.

Pienso en los hechos:

Las manos de un trabajador tienen una falange menos porque las cuchillas de la tolva donde mete la masa del pan se la han cortado. La tolva lleva una rejilla por la que es imposible que pasen las manos.

La rejilla estaba abierta en el momento del accidente.

Lo grave no es solo que estuviera abierta o sin colocar. Ni siquiera quien la abrió.

Lo grave es que el abogado del trabajador le convenció para mentir. Lo grave es que no sé si le convenció antes o después del accidente.

Y me imagino un hombre con gabán tomándose una cañita en un bar, esperando a otro incauto al que llamar cliente...Pero imaginar es hacer un tipo de suposición, y no me permiten hacer suposiciones. De las suposiciones no se puede informar.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado la semana 7. 12/02/2018
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The firm , Hercules Poirot ;) , En un ratito, ese huequito antes de volver a la oficina , Dedicado a mis amigos técnicos de PRL...
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