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Meri Catania

Otoño 1991 El año del espejo

#otoño.Concurso de poesía de otoño de zenda

Yo,

que he experimentado la existencia de los Universos múltiples,

que he sido invocada al Presente

desde el espíritu de mi infancia…

Yo,

que no distingo la realidad del sueño,

ni del recuerdo,

y vivo siendo engañada por la presencia de un ángel.

Yo,

 a modo de diosecillo mínimo, tomo la palabra y profetizo:

“Veinte años antes de mi último cumpleaños,

veinte años antes…Moriré.”

Y vaticino así mi deceso, mi descenso al Hades,

que no mi deseo.

 

Porque en otoño de 1991 cumplí diecinueve años.

Y ese fue el año del espejo.

De ahí en adelante se pliega el tiempo.

El tiempo que funciona como las alas de una mariposa:

sobre el vértice del cuerpo, las alas se tocan

e impulsan al Ser que vive un día;

sobre el pliegue del tiempo,

se tocan el pasado y el futuro de mi existencia,

y me desplazan…

Me desplazan de mi centro de gravedad

hacia el  No Haber del  Cosmos,

revoloteo hacia las enanas blancas

pero caigo,

inexorablemente,

en la ausencia.

Tan, tan negra es.

Revoloteo y dejo de ser…Mariposa.

 

El año en que la vida se convirtió en reflejo,

comencé a navegar con dos monedas de oro incrustadas en la cuenca de los ojos,

ciega a las ciénagas que atravesaba,

escuchando el cantar del ángel – sirena,

asiendo la caña con nudos y espinas,

manteniendo el rumbo,

sin que me ataran al palo mayor.

Sí que tiembla mi mano…

Sí, es caliente la sangre que resbala,

Pero no llevo cera de abeja en los oídos.

 

Navego. Soy Capitán. Soy la soberbia…durante un rato incalculable. Valioso.

 

Yo,

diosecillo mínimo, mariposa atemporal, navegante pretencioso,

tomo la palabra y os digo:

“Volad. Navegad. Sed arrogantes…

Que mi esencia

no es distinta de la vuestra

y vosotros no os iréis

veinte años antes.”

 

Publicado la semana 40. 06/10/2018
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Género
Poesía
Año
I
Semana
40
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