Semana
18
Meri Catania

Querido Tomás

Género
Poesía
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Querido Tomás:

Aquí estoy de nuevo. Otra vez sentada en la cocina escribiéndote esta carta sin fin. Sé que no te va a llegar. Hace ya dos años que te fuiste sin despedidas y siento que has logrado tu presencia más absoluta mediante esta ausencia. Todos los días, desde que entra la luz por mi ventana hasta que me abandono a la oscuridad, no transcurre un solo segundo si que me acuerde de ti. Hablo contigo, busco señales de que estás conmigo y quiero, yo también, coger el coche y perderme contra un camión en un día de lluvia. Un rapto de locura.

El tiempo corre rápido en una maratón extenuadora. El día a día me fatiga y el noventa por ciento del tiempo me pregunto qué harías hoy, de qué hablaríamos…

Hoy tengo algo nuevo que contarte, empiezo a sentir que algo grande va a sucederme aunque no se qué es.

Tranquilo. No estoy descompensada. Sigo con la medicación. Hasta ahora las pastillas sostenían el hilo de mi ánimo tenso y atado a la realidad. Esa es su función. Pero de un tiempo a esta parte he comenzado además a dormir bien y además no siento que volveré a caer en la desgana y la apatía. Mi nuevo psicólogo me dio un cuaderno en donde dibujo todo aquello que me  va sugiriendo mi mente.

¿Sabes que? Dibujar es buscar y encontrar al mismo tiempo. Eliges el objeto de tu interior y trazas con el carboncillo las líneas que lo perfilan. Un boceto de las ideas que te motivan. Al principio dibujaba maromas y cadenas, unos pies heridos, unas manos presas por un lazo, rosas con espinas bañadas en sangre y pájaros que atacan a velas que se consumen. Dibujaba agua que se vierte en los suelos de ajedrez.

Dejé el carboncillo y empecé a utilizar un bolígrafo negro, del mismo tipo que uso cuando te escribo. Poco a poco mi mano me ha pedido dibujar juegos de café humeantes. Mi psicólogo no da abasto pero se ha puesto contento cuando he dibujado un mar sereno y una barca.

De buenas a primeras he vuelto al Taller a trabajar. Mi psicólogo me ha regalado unos bolígrafos de colores.

Sí . Dibujar es buscar y encontrar al mismo tiempo. Y ahora, con mis bolis de colores me siento con armas y fuerzas suficientes para encontrarme con que debo dar por terminada nuestra relación epistolar. No volveré a escribirte Tomás. Cuando esta tinta negra se seque, cogeré la carta y la quemaré en una vela y rezaré por ti por última vez. Y luego dibujaré, dibujaré en colores para poder encontrar un sentido a una marina en calma, para encontrarme al fin libre de tu absurda decisión de abandonar la vida.

Adiós Tomás, supongo que serás feliz allí donde te encuentres, por mi parte deseo seguir sintiendo el sol en mi rostro y la lluvia en el patio, no anhelo ya un reencuentro, aunque se que seguiré soñándote, no pienso volver a desperdiciar un día.

 

Publicado la semana 18. 04/05/2018
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Cualquier canción triste
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