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Merche Blázquez

Paseando a Miss Merche

  Ya es media tarde, y esta mujer aquí sin salir. El suelo quema en la calle, sobre todo en la carretera, con ese asfalto negro que acaban de renovar. Prefiero la hierba, sin duda.

  Voy a cruzar. «¡No!», me dice ella, y tira de mí. No sé por qué, pero siempre hay que cruzar cuando ella dice «¡Vamos!». En fin, caprichos de los humanos. Parece que quiere ir hacia el otro lado, así que tiro de ella para ir a la hierba.

  «¡Quieto!», dice ahora, y yo me paro, algo quiere de mí. ¡Oh, no, me ha quitado la correa, se quiere marchar! Tengo que vigilarla. Se sienta en un banco y saca el móvil, ¡perfecto!, estará ahí un ratito, así que aprovecho para hacer un pipí y tal vez un popó. ¡Oh, sí, ya salió el popó! Bien, ya lo ha visto y viene a recogerlo, voy a tirar tierra con mis patas para que sepa dónde está.

  A ver... Ha estado por aquí Luna. ¡Qué guapa es, qué bien huele, qué culete más bonito, y qué hocico, siempre húmedo! Me encanta esa chati. ¡Oh, oh...! También ha estado por aquí Sandokan, espero que no haya molestado a Luna, cuando me lo encuentre le voy a dejar bien claro quién manda aquí.

  ¡Jo!, esta mujer sigue con el móvil. Aquí está todo controlado, vamos a revisar el resto del barrio. ¡Eh! ¡Mami! ¡Merche! Ni caso. Voy a subirme al banco y darle un toque.

  —¡Chester, no me arañes! ¿Qué pasa, ya quieres que nos vayamos?

  —¡Guau!

  —Vaaale. ¡Qué poquito aguantas en el pipí-can!

  Menos mal, ya me pone la correa. ¡Ánimo, a tirar de ella, que si no, no camina!

  ¡Atención!, estoy oliendo a Sandokan. ¿Dónde estás, bulldog apestoso? Ya te veo.

  —¡¡¡Grrrrr!!! ¡¡Guau, guau, guau!!

  —¡¡Buff, buff!! ¡¡¡Grrrrrrrrrrrrrrrrr!!!

  —¡Chester, no! —me dice—. Hola, Oscar. Hay que ver, estos dos se llevan a matar, ¿eh?

  —Son dos machos alfa, es lo que hay. Pero bueno, hasta hoy no se han hecho daño, que sigan así.

  ¿Que sigamos así? A ese hijo de perra, el día que yo pueda lo descuartizo.

  —Bueno, nosotros vamos ya para casa, que tengo cosas que hacer.

  —Venga, hasta otra.

  —¡Chester?, venga, a casa.

  ¿En serio? ¡Si todavía me queda pipí para marcar cinco o seis árboles más! Más te vale no tardar mucho en sacarme esta noche, o te encontrarás un regalito en el suelo.

  —¡¡Grrrrr!! (Traducción: ¡¡Adiós, canijo, me voy a echar unas carreritas con Luna!!).

  —¡¡Guau, guau!! (Traducción: Te salvas porque Miss Merche tiene cosas que hacer, que si no...)

  En fin, ya estamos en casa. Un día más, misión cumplida: mi mami ha caminado un poquito.

Publicado la semana 83. 12/08/2019
Etiquetas
Chester , Paseando al perro , calorías, perro, pasear
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