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Merche Blázquez

Canícula

  Doña Aurora oía a sus hijos y nietos hablar, pero estaba en su mundo. A pesar de ello quería que se la siguiera teniendo en cuenta, y para conseguirlo intervenía en las conversaciones como fuera, simplemente para llamar la atención.

  —Ese fue un emperador romano —dijo de repente en una ocasión.

  Todos se giraron a mirarla. Su nieto mayor, que estudiaba historia en la universidad, echaba un trago a su cerveza en ese momento y regó a todos al arrancar a reír.

  —¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Abuela, ese era Calígula! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

  Fue entonces cuando los demás cayeron en la cuenta y empezaron a reír, todos salvo ella, doña Aurora. A ella no le hacía ninguna gracia que se rieran de ella.

  Se encontraban en el merendero donde solía reunirse la familia para celebrar una barbacoa cada 14 de julio, coincidiendo con el cumpleaños de dos de los hijos y tres de los nietos. Era una peculiaridad de aquella familia: cinco personas cumplían años el mismo día. Y cada año, por aquellas fechas, siempre se quejaban del calor y salía el tema de la canícula.

  —Deberíamos buscar otro lugar para celebrar el multicumpleaños, un restaurante, no sé,... cualquier sitio con aire acondicionado.

  —¡Eso sale por un ojo de la cara!

  —Sí, ¡como si comprar todo esto saliera gratis! ¿Acaso no vale la pena disfrutar del día sin pegar golpe? Además, pagando a pachas no es tanto.

  —¡Gachas ahora, con el calor que hace! —dijo doña Aurora— Lo que hay que hacer es un buen gazpacho, pan con jamón, y helado de postre.

  «Para estar tan mayor, a veces tiene bien clara la mente», pensaron todos.

  —¿Y qué es eso de venir a un merendero? Te pones a primera hora en una mesa con sombra, y luego se mueve el sol y nos achicharramos. Tenemos que ir a casa del Camilo, que tiene piscina y toldo, y el que no quiera terraza tiene aire acondicionado dentro.

  —Pues claro que sí, mama —dijo Camilo, que cumplía 45 años—, ¡eres la mejor!

  Y así fue como, en años siguientes, el multicumpleaños, cada 14 de julio, se celebró en casa de Camilo, disfrutando de comida ligera y fresca, piscina, sombra y aire acondicionado, por mucho menos dinero que una barbacoa en el campo o cualquier restaurante, y sin que nadie ajeno a la familia les molestara. La mejor manera de hacer una fiesta durante la canícula.

Publicado la semana 80. 15/07/2019
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Mediterráneo, tierra de calor , calor , Leer a la sombra un día de calor , sombras, canícula, calor, Calígula, a pachas, gachas, gazpacho, jamón, helado, piscina, aire acondicionado
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