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Merche Blázquez

La pugna

Dos exesposos pugnaban
por el amor de su hijo,
tal como el juez de este caso
desde el principio predijo.

—Yo te llevaré al colegio
para aprender muchas cosas,
te cuidaré cuando enfermes,
te haré comidas sabrosas,
te llevaré a la montaña
a ver criaturas hermosas.
También iremos al parque,
seguramente los viernes,
yo aguardaré desde un banco
viendo cómo te diviertes.
Los sábados por la noche
serán de pizza y mantita,
viendo tele acurrucados
hasta que me quede frita.

—Conmigo cenarás pizza
todas las veces que quieras;
al parque, todos los días,
con tus amigos, los «fieras»;
a EuroDisney en verano,
a esquiar en Navidad,
tú y yo nos divertiremos
en completa libertad.
Al colegio, ¡que le zurzan!,
nada de universidad,
con la paguita tenemos
hasta que tengas la edad.

El hijo, maravillado
por un plan tan estupendo,
eligió el segundo trato
y así se fue tan contento.
Al principio, fue muy grato,
todo el tiempo divertido,
sin pensar en el futuro
ni en el pasado podrido,
hasta que un día la paguita
fue del todo insuficiente,
y se acordó de su madre
y de su plan diferente.
Dijo al padre «¡Irresponsable!,
has conseguido que enferme,
metido en esta pocilga,
sin cuidarme ni quererme».

Es cierto que fue culpable,
de al chico manipular;
él era aún muy pequeño
y se dejó encandilar.
No seas tú como ese niño,
pues ya tienes una edad
como para creer cuentos
de utopía y felicidad.
No culpes después al otro
si te dejaste engañar,
sé realista, sé sensato
y no votes al azar.

Publicado la semana 68. 22/04/2019
Etiquetas
Campaña electoral , promesas, Elegir, utopía, engañar, pugna
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Género
Poesía
Año
II
Semana
16
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