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Merche Blázquez

El diablo no tiene sexo

  A todos aquellos que critican el lenguaje machista de nuestra sociedad, hoy quiero recordarles que «el Diablo» tiene nombre masculino.

  Sé que alguno defenderá que así está descrito en la Biblia, y no sé si tiene razón o no, porque desconozco si en hebreo, lengua original, el nombre de dicho personaje tiene género masculino o femenino. Sí que lo tiene, femenino, el de la primera mujer, Eva, a la que achacan la culpa de haber sido desterrados del paraíso... Pero recordad que fue el Diablo quien la embaucó.

  Tal vez algún sibarita de la ortografía me diga que estoy cometiendo un error al escribirlo en mayúsculas, pero yo creo que no, y os lo voy a demostrar.

  Si bien se afirma que Dios es omnipotente y omnipresente, su némesis no lo es menos. Hay quien ve a Dios en todas las criaturas de la creación, pero si se presenta una mujer despampanante ofreciendo su cuerpo, deja de ostentar ese título para pasar a ser el Diablo, al menos para un hombre. Para una mujer, seguramente, el Diablo es el hombre que la maltrata. Y esto es solo si nos centramos en la idea tradicional de hombre y de mujer, porque para un homosexual, el demonio será un/una homófobo/a, y viceversa. Una conclusión es que el Diablo no tiene sexo, sino todo lo contrario: los tiene todos.

  Y no solamente tiene todos los sexos, también todas las formas. Un invento revolucionario es diabólico; un examen difícil, también. Para un niño, el Diablo es un plato de verduras, mientras para su madre lo es un pastelito. También es Diablo ese virus que se cuela en un ordenador, la mancha que no sale de la blusa, un videojuego y la cerveza con los amigos; todo ello, según para quién, claro.

  Después de haber pasado siglos intentando convencernos de que Dios está en todas partes, al que vemos en todas partes es a él, al Diablo. ¿Que un hombre mata a otro?, no es la voluntad de Dios de llevarlo junto a su seno, favorecida por la acción humana, sino obra del Diablo que arrebata lo que Dios creó. ¿Que un terremoto destruye una ciudad entera?, no es la fuerza de la naturaleza —obra de Dios—, sino la manifestación de los demonios del averno.

  Y así con todo...

  Hoy tenía un documento en blanco. Podía ser una bendición, por las posibilidades que encerraba, pero si no llego a escuchar hablar del Diablo esta mañana, habría sido el demonio de un escritor: falta de inspiración. Y al final, ha resultado ser el Diablo, en blanco o no.

  Ahora te voy a poner en un aprieto: ¿dónde ves tú al Diablo? Déjame un comentario con tu respuesta, y tal vez tu Diablo se convierta en fuente de inspiración de otro relato.

Publicado la semana 55. 19/01/2019
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Don Diablo (Miguel Bosé): https://www.youtube.com/watch?v=v3N444t7m0A , És per pagar un home que em treurà el dimoni , Dioses, Diablo, omnipresente
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