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Merche Blázquez

Que no se te olvide comprar pilas

  Por segundo día consecutivo, Carlos se despertaba tarde. Ya el día anterior le había fallado el despertador, por estar las pilas agotadas, y al volver del trabajo se le olvidó comprarlas. Si al menos se hubiera acordado de poner a cargar el móvil en la mesita de noche y no en la cocina…

  Alba no podía encender la tele. Dos meses atrás se habían agotado las pilas del mando, y quitó las del tensiómetro para ponérselas, pero no anotó que debía comprar más, y ahora esas también se habían gastado. Se acordó de que el quitapelusas usaba pilas del mismo tipo, y fue a buscarlas, pero estaban sulfatadas. Aunque la tele tenía botones para estas ocasiones, estaba acollada a la pared a demasiada altura para ella.

  Era el cumpleaños de Rubén, 4 añitos. María le había comprado el coche teledirigido que tanto deseaba el niño. Con las prisas, no leyó el aviso que había en la caja: «Funciona con 4 pilas AAA no incluidas», y en casa tenía de todos los tipos excepto de esas.

  Julio tenía el examen final de física, y necesitaba como mínimo un 7 para conseguir la nota de corte que necesitaba. Llevaba los problemas muy bien preparados tras estudiar en casa días y días delante del pc, que usaba también como calculadora. Cuando fue a echar mano de ella en el examen, la pantalla apenas se iluminaba. ¿Cómo iba a imaginar que la pila se agotaría justo entonces?

  Rogelio conducía cada día el bus que iba hasta el cementerio. Para espantar sus miedos, siempre ponía la radio, bajita, para oírlo solo él y no molestar a los dolientes. Pero volvía de dos semanas de vacaciones, y por lo visto se había quedado encendido el aparato, agotando las pilas. Ese día, todos los pasajeros le parecían fantasmas.

* * * *

  Si hubiera podido ver las noticias, Alba se habría enterado de que había huelga de metro y habría tomado el camino de la izquierda, hacia la parada del bus, y no el de la derecha. En ese momento salió Carlos del portal, a toda prisa porque llegaba tarde, y chocaron. Eso les retrasó un segundo, lo justo para que el coche teledirigido, que Rubén, con la rabieta, tiraba por la ventana en un momento en que su madre le perdió de vista, cayera sobre sus cabezas. Julio, que regresaba a casa demasiado pronto tras el fatal examen, quedó embobado en medio de la calle, calculando mentalmente la velocidad del coche en el momento del impacto contra ellos, en lugar de la que traía el bus de Rogelio, que se había quedado helado al presenciar el accidente y no frenó.

  Para otra ocasión, que no se te olvide comprar pilas.

Publicado la semana 48. 01/12/2018
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Efecto mariposa , Leer cuando los aparatos a pilas no funcionen , pilas, pilas, pilas, pilas
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