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Merche Blázquez

Faironjed, el duende

  Faironjed es un duende, uno de esos duendes que solo son vistos por las personas que siempre dicen la verdad: los niños y los borrachos.

  La leyenda dice que Faironjed vivía oculto junto al resto de duendes hasta que fue desterrado por el bien de la comunidad, porque cuando se alteraba, ya fuese por alegría o por enfado, era peligroso, y que al ser expulsado empezó a deambular cerca de los humanos.

  La primera vez que se supo de su existencia fue hace un par de veranos. Una gasolinera había explotado, y la investigación llevó a detener a un borracho que merodeaba por la zona cuando se le cayó de las manos la botella de vino que llevaba. Dieron por hecho que, tras el vino, se le había caído un cigarro, pero él negaba en todo momento ser el culpable, argumentando que no estaba fumando, y que se le cayó el vino por la sorpresa al ver un duende. Desde luego, de poco le sirvió su declaración.

  La segunda vez, en una discoteca que salió ardiendo: Un grupo de jóvenes que sacaron una nota bien alta en el test de estupefacientes aseguraba haber visto un duende de pelo rojo sobre uno de los altavoces. El seguro todavía no ha pagado los daños, porque la investigación no arroja mucha luz sobre lo ocurrido, y el origen del fuego aún se desconoce.

  Más o menos lo mismo ocurrió en un hotel de la costa: un incendio lo devoró. Los turistas europeos que venían a España a ponerse hasta arriba de alcohol, decían que la culpa la tenía un duende. Una niña de dos años no dejaba de gritar «¡Faironjed, faironjed!», mientras la evacuaban al hospital, y ella y otros niños supervivientes de la tragedia quedaron traumatizados y dibujan constantemente un duende con la cabeza en llamas. Fue así como se supo que lo que intentaba decir la niña, que era inglesa, era «fire on head», y de ese modo se puso nombre al duende.

  Se dice que hace años que vive escondido por los montes de Galicia, al menos eso cuenta la tradición popular de ese lugar donde nadie cree en meigas pero asegura que, haberlas, haylas; que durante el invierno duerme como los osos, que no le gusta nada la lluvia, y que cuando llega el calor despierta furioso porque tiene hambre.

  Ten cuidado si lo ves, no le alteres.

Publicado la semana 24. 16/06/2018
Etiquetas
Duende, fuego
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