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Alba Plata

18 de agosto en el barranco de Viznar

 

UN TIRO reventó el silencio de la madrugada.

Sin motivo,

en plena juventud,

cuando era el calor,

se nos fue FEDERICO,

que me lo mataron.

Allí, junto al barranco,

donde no se espera,

frente a los centenarios olivos,

cayó el poeta,

regando la Vega

con su pura e inocente sangre.

Calló su voz,

y con su nombre sólo,

FEDERICO,

su canto resuena como un eco inagotable.

Basta sólo su nombre,

FEDERICO,

y el mundo entero reconoce al poeta.

Desde entonces,

las muchachas de Granada

llenan con sus lágrimas

las fuentes de la Alhambra.

Y hasta el Darro, afligido y nostálgico,

por la Carrera, baja ,

casi en silencio,

para llorar al poeta.

Calló el poeta,

calló su voz.

Pero la sinrazón ignora

que nada puede ahogar la palabra,

que nadie, nunca, podrá ejecutarla.

Porque la palabra no muere

cuando muere el poeta,

y para siempre vive

en el alma sensible

de los otros hombres.

Y porque la palabra es inmortal,

generaciones de hombres libres,

durante siglos,

cantarán su verso

con música de estrellas.

Publicado la semana 34. 24/08/2018
Etiquetas
https://www.youtube.com/watch?v=UYcc-BvL-4M , La sinrazón de la humanidad , Siempre se pueda, en silencio, en soledad, mejor , Intolerancia
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Género
Poesía
Año
I
Semana
34
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