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Alba Plata

UNA CANCIÓN PARA LUCÍA (3)

Lucía mi madre, la abuela Cándida, mi bisabuela Agripina,  y muchos de mis antepasados, en especial las mujeres de la familia, entre las  cuales me cuento, pertenecemos a la casa como uno más de los enseres, cuyo dueño es el amo; como un risco más, como una brizna de hierba del plantío, formamos parte de esta tierra áspera e inhóspita, reseca por el inclemente sol, a la que dedicamos un duro trabajo sin descanso por un salario miserable, una tierra que nos desangra lentamente, a la cual entregamos nuestra juventud, nuestra familia, los años de pervivencia y, definitivamente, nuestra propia vida. Aquí nacemos, aquí sobrevivimos, nuestra existencia se nos agota en el trabajo y aquí yacemos para la eternidad al lado de todos nuestros ancestros que murieron en este lugar. No queda un mínimo resquicio para los sueños; las ilusiones de un futuro diferente son un lujo que no nos está permitido, sin embargo, desde que era una rebelde jovencita de carácter indomable, en mi interior albergo la profunda aspiración de que esta arcaica costumbre desaparezca conmigo. Y en lo que esté en mi mano, voy a aplicarme en lograr que aquellos que lleguen detrás de mí sean personas libres, procuraré darles las herramientas necesarias a través de la formación y estudios, a fin de que sean dueños de su destino.

Pocos osaron cruzar el vallado que delimitaba la hacienda, y casi nadie salió de aquí, sino fue con los pies por delante y en un ataúd, pero las cosas deben cambiar, adaptando los cambios a los nuevos tiempos, dejando atrás las caducas formas medievales que los amos se resisten a eliminar.

De todas las mujeres de mi familia soy yo la primera que tiene estudios y la única que ha asistido a la universidad, un privilegio que debo saber aprovechar, y es ello y mi espíritu indómito que me impulsan a contar nuestra historia con la esperanza de llegar más allá de los límites de la hacienda y no se repitan nunca jamás las situaciones vividas durante siglos, acabar con la explotación y vejaciones, que cada hombre o cada mujer sea reconocido, respetado como persona y se le ofrezca la dignidad que como ser humano merece. Ese es mi firme propósito y empeñaré  en ello el resto de mi vida.

Publicado la semana 149. 04/11/2020
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Angelitos negros , Acabar con las injusticias del pasado , En cualquier momento , No olvidar para no repetir
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