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Alba Plata

MANZANAS DORADAS (8)

─Antes de acabar voy a presentarme: Soy lo que podríamos llamar el Ángel Exterminador, enviado aquí para acusarles y aplicar la sentencia que considero justa. No hay opción a una defensa, pues tiempo suficiente han tenido para arrepentirse y pedir perdón. Podrían no haber venido, sin embargo aceptaron la invitación de un desconocido, algo incomprensible en ustedes tan listos y precavidos y capaces de generar tanto daño. Veo que ninguno ha rehusado tomar las ostras, de acuerdo que estaban exquisitas pero también, como el resto de los alimentos, estaban envenenadas. Este  será su lugar de descanso eterno porque no están en un restaurante de lujo sino en un decorado -bajo las cortinas hay una construcción desvencijada de madera-, es una puesta en escena en la que han caído como incautos. Les advierto que el final tardará en llegar y será terrible. No, no pidan clemencia. Morirán en medio de espasmos y fuerte dolores. Nada podrán hacer. Estamos en medio de ninguna parte, en un lugar olvidado, un polígono abandonado por el que no viene nadie. Dentro de un tiempo lo que aquí encontrarán serán unos cuantos huesos calcinados. Quizá nadie se pregunte qué pasó.

Les deseo que tengan un buen descanso.

 

 

Publicado la semana 141. 11/09/2020
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Un Requiem , Bastardos que encuentras en el camino , Hay que leer siempre , Aún no hemos acabado.
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